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Agentes de la UCO entran por orden judicial en la sede del PSOE, el 20 de junio.Javier Barbancho

Agentes de la UCO entran por orden judicial en la sede del PSOE, el 20 de junio.
.Javier Barbancho

«En la Dirección General de la Guardia Civil es un secreto a voces que el teniente general ha realizado injerencias para que le den información y trasladarla a quien se la haya pedido», revela otro de los mandos consultados por este periódico. «Ningún otro [antecesor en el cargo] se ha metido tanto en las investigaciones como él. El problema que tiene es que con Balas ha pinchado en hueso. Ya debería saber cómo funcionamos», reflexiona.

Desde el Instituto Armado también se detienen en la «sorpresiva» llegada de la actual directora de la Guardia Civil, Mercedes González, en septiembre de 2024 y en los cinco meses en los que compatibilizó el cargo con la Secretaría General del PSOE de Madrid. Un hecho que se percibe como muy ilustrativo del interés del Gobierno en «manejar» a la UCO. Describen como «tirante» su relación con la cúpula de la unidad precisamente por la negativa de los jefes a filtrar ningún tipo de información a Llamas sobre los casos de corrupción que salpican a los socialistas.

«Es un secreto a voces que pide información para trasladarla»

La figura del máximo uniformado en el organigrama acumula, asimismo, fricciones de tiempos pasados en los distintos destinos por los que pasó antes de llegar al segundo escalón de la Guardia Civil. Manuel Llamas fue el jefe de la Comandancia de Granada, donde conoció a la ex directora del Instituto Armado María Gámez que, explican, fue la «responsable» de que promocionara. «Su paso por aquí fue terrible. En su etapa como jefe de la Comandancia se ampliaron las bajas psicológicas, no respetaba a nadie. Sólo le interesaban los políticos, con ellos era muy agradable, eso le habrá servido para ascender pues aquí no se esperaba que llegase ni a general. No estaba promocionado ni por número de escalafón de su promoción ni por su trayectoria», indica un agente veterano que estuvo a sus órdenes.

Tampoco su paso por el Grupo de Acción Rápida (GAR) dejó un buen recuerdo entre sus compañeros. «Cuando se marchó, hicimos una fiesta. Le llamábamos el Nazi y tuvo muchos problemas por no predicar con el ejemplo».

Agentes de este grupo revelan un episodio que evidencia el «servilismo» al Gobierno que le atribuyen en el Cuerpo. Sucedió, indican, en el funeral de David Pérez Carracedo, el agente que murió tras ser embestido por una narcolancha en el puerto de Barbate. El día del funeral, su viuda impidió a Grande-Marlaska acercarse al féretro en la Comandancia de la Guardia Civil en Pamplona para condecorarle. Después de este acto, revelan fuentes presentes en el funeral, llamaron a capítulo a los guardias civiles que habían arropado a la viuda. «Llamas nos abroncó, nos dijo que si no nos daba vergüenza la actitud que habíamos tenido en el acto con el ministro, que aquello no se iba a quedar así. Después, efectivamente, hubo represalias con cambios de destino y grupos»

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