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España envía dos supercazas a Gibraltar y Reino Unido reacciona

Dos aviones Harrier de la Armada Española han protagonizado un incidente que ha reavivado las tensiones históricas entre España y Reino Unido en torno a Gibraltar. El inesperado sobrevuelo a baja altitud sobre las aguas cercanas al Peñón, en una zona especialmente sensible por su importancia geoestratégica, ha provocado la reacción inmediata de las autoridades británicas, que han iniciado una investigación para esclarecer lo sucedido. Aunque no hubo consecuencias operativas en el aeropuerto local ni amenazas directas, el gesto ha sido percibido como una violación de soberanía que vuelve a poner a prueba las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Cazas españoles sobre Gibraltar reavivan disputa histórica
Cazas españoles sobre Gibraltar reavivan disputa histórica

Javier José Tubio Barreto

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GibraltarArmadaReino UnidoMinisterio Asuntos ExterioresIncursión aérea

  1. Un sobrevuelo inesperado que activa las alarm
  2. Gibraltar reacciona: “Una violación de soberanía
  3. El contexto estratégico: Rusia, el Estrecho y las maniobras militares
  4. Un historial de incidentes similares
  5. España guarda silencio mientras avanza la investigación
  6. Un nuevo roce en un conflicto sin resolver

Un sobrevuelo inesperado que activa las alarmas

El pasado viernes por la mañana, dos cazas Harrier de la Armada Española sorprendieron a las autoridades británicas al sobrevolar a baja altitud la zona este del Peñón de Gibraltar. Aunque no se trata de la primera vez que ocurre un incidente de este tipo, sí ha sido uno de los episodios más cercanos y llamativos de los últimos años. La maniobra, que se produjo mientras varios vuelos comerciales operaban en el Aeropuerto Internacional de Gibraltar, no afectó directamente al tráfico aéreo, pero generó inquietud en el enclave británico.

Según los primeros informes, los aviones españoles cruzaron las aguas próximas al Peñón y se dirigieron hacia el Estrecho, justo en un momento en que la Armada Española y la Escuadra de Gibraltar realizaban tareas de vigilancia sobre el paso de dos buques mercantes de origen ruso. La coincidencia de ambos movimientos ha provocado reacciones inmediatas y el inicio de una investigación por parte del Reino Unido.

Gibraltar reacciona: “Una violación de soberanía”

El incidente no ha pasado desapercibido. Las autoridades británicas en Gibraltar han confirmado estar al tanto del sobrevuelo y han iniciado gestiones diplomáticas para aclarar lo sucedido. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, de la Commonwealth y de Desarrollo, han manifestado públicamente su malestar. En declaraciones recogidas por medios locales, han señalado que las incursiones en sus aguas constituyen una «violación de la soberanía del Reino Unido», aunque puntualizan que no se trata de una amenaza directa.

Esta distinción es relevante: Londres no considera que España esté intentando una acción hostil, pero sí interpreta estos actos como una intromisión no deseada en su espacio aéreo y marítimo, especialmente en una zona tan delicada desde el punto de vista político y estratégico como Gibraltar.

El contexto estratégico: Rusia, el Estrecho y las maniobras militares

El vuelo de los Harrier no se produjo en un vacío. Según diversas fuentes, la Armada Española estaba desplegada en el área para vigilar a dos cargueros rusos que navegaban por aguas del Estrecho. La presencia de buques de países con intereses enfrentados a los de la OTAN en esta zona ha sido motivo de tensión constante desde el inicio de la guerra en Ucrania, y la vigilancia sobre sus movimientos ha aumentado notablemente en los últimos meses.

Así, la hipótesis más plausible es que el vuelo de los cazas tenía como objetivo reforzar la operativa de vigilancia y control marítimo. Sin embargo, la proximidad del sobrevuelo al Peñón —considerado por Londres como Territorio Británico de Ultramar— ha tensado aún más unas relaciones ya de por sí delicadas.

Un historial de incidentes similares

Este tipo de episodios no es nuevo en el conflicto latente entre España y Reino Unido por Gibraltar. En numerosas ocasiones se han producido incursiones de buques patrulla, maniobras militares en los alrededores o roces diplomáticos por la presencia de autoridades españolas en aguas que Londres considera suyas. Sin embargo, el uso de aeronaves militares añade un nivel de tensión superior.

Hasta ahora, los sobrevuelos de aviones militares españoles cerca de Gibraltar habían sido más distantes y menos visibles. En esta ocasión, la baja altitud y la cercanía del paso han encendido todas las alarmas. El hecho de que no se haya interferido en el funcionamiento del aeropuerto ni se haya producido ninguna amenaza directa a la seguridad no ha evitado la reacción diplomática.

España guarda silencio mientras avanza la investigación

Mientras el Gobierno británico lanza gestiones diplomáticas y exige explicaciones formales, el Ejecutivo español ha optado por mantener un perfil bajo. No ha habido, hasta el momento, un comunicado oficial explicando los motivos de la maniobra o justificando la trayectoria de los cazas.

Algunos analistas interpretan este silencio como una señal de que se trata de una acción rutinaria dentro del marco de vigilancia del Estrecho, mientras que otros consideran que el Gobierno español podría estar calibrando la respuesta para no avivar una controversia con el Reino Unido en plena negociación sobre el futuro estatus de Gibraltar tras el Brexit.

Un nuevo roce en un conflicto sin resolver

El incidente reabre el debate sobre la soberanía de Gibraltar, un asunto que sigue sin solución después de décadas de tensiones. El Brexit ha añadido una nueva dimensión al conflicto, ya que España y Reino Unido llevan años negociando los términos que regularán la movilidad y las relaciones comerciales entre el Peñón y el Campo de Gibraltar.

Este nuevo roce, aunque no supone un peligro militar real, vuelve a colocar sobre la mesa la fragilidad de las relaciones en torno a este enclave estratégico. El tiempo dirá si se trata de un episodio aislado o del preludio de una etapa de mayor fricción entre ambos países. Por ahora, lo único claro es que cada movimiento en el cielo o en el mar cerca del Peñón sigue teniendo un fuerte eco político.