- La lucha del Partido Popular contra esta tasa que aprobó el Botànic fue una constante en la anterior legislatura
- Los populares de La Vila llegaron a presentar en mayo de 2022 una moción pidiendo su retirada “por sus efectos desfavorables para el turismo y por la férrea oposición a la misma del sector”

El pasado mandato el bloque de izquierdas de PSPV, Compromís y Unides Podem aprobó en les Corts Valencianes una tasa turística de entre 0,5 y 2 euros al día de aplicación voluntaria y municipal.
Numerosos ayuntamientos a lo largo de toda la geografía de la Comunitat, entre ellos el de València entonces dirigido por Joan Ribó, aseguraron que aplicarían esta medida pese a la campaña en contra que el Partido Popular y Vox llevaron a cabo en ese momento.
En la Vila, el Partido Popular presentaba en mayo de 2022 una moción ante el Pleno en la cual se pedía entre otras cosas “Instar a los grupos parlamentarios de las Cortes Valencias PSOE-PSPV, Compromís y Unides Podem, a que retiren de forma inmediata la “Proposición de Ley Valenciana de medidas fiscales para impulsar el turismo sostenible” presentada para implantar una «tasa turistica» en la Comunitat Valenciana por sus efectos desfavorables para el turismo y por la férrea oposición a la misma del sector”.
El «firme compromiso» adquirido entonces por el Partido Popular de eliminarla tras haber ejercido una total oposición ante esta tasa que llegó a considerar un «capricho ideológico» que fomentaba la «turismofobia», parece haber cambiado con el tiempo.
Así, diferentes líderes del Partido Popular entre los que se encuentra la alcaldesa de València, María José Català, se muestran dispuestos a plantearse el debate sobre este nuevo gravamen, aprobado el pasado mandato por el gobierno del Botànic, y suprimido por el nuevo Ejecutivo autonómico de Carlos Mazón.
Este cambio de postura de dirigentes del Partido Popular puede obedecer a que el choque frontal a la tasa defendido en su momento era una posición de desgaste más que una convicción que pretendía defender los intereses de los ciudadanos; era un debate ideológico artificial. La otra alternativa que puede explicar este giro sería el afán recaudatorio de los dirigentes populares una vez han tocado poder. En ambos supuestos, los ciudadanos son los que sufren las incoherencias de un Partido Popular que está más centrado en destruir que en defender los intereses generales desde sus propias posiciones ideológicas.
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