Los dioses de Bali nos han invitado a su ceremonia.

Después de aterrizar el pasado domingo en el aeropuerto de Denpasar, al sur de Bali, llegar de noche a la polifacética y cultural villa de Ubud, en la que nos esperaban unas horas mágicas y dormir junto a 13 desconocidos que hoy son ya familia, la aventura de Desafío Zero en Indonesia empieza a solidificarse con la fuerza del más potente cemento que se haya fabricado jamás. Imposible prever hace menos de 100 horas.

La toma de contacto con aquella primera ciudad, sus templos, la arquitectura milenaria de un país que el próximo año cumple su 75 aniversario como independiente de diferentes pueblos que lo han colonizado a lo largo de los siglos, y su singular comida a base de arroz, pollo, legumbres, plátanos y pescados, nos ha conducido hacia el interior de una poderosa isla tan reconocida por su atractivo turístico como especial por su gran personalidad en una nación tan grande como Indonesia.

Bali tiene sólo 4 de los 273 millones de habitantes de un archipiélago compuesto por 17.500 islas separadas por más de 5.000 kilómetros entre sus extremos, y en cambio es la única que procesa la religión hinduista.

Con los teléfonos adaptados para la conquista del país y superadas nuestras primeras pruebas de autostop salvaje, tanto en motos como en coches, la luz de este lugar nos ha permitido conocer templos con ritos hindús, aunque alguno pareciese Buda, dormir en villas espectaculares con nombre de elefante, cascadas gemelas escondidas para aquellos que no creen en la magia y la posibilidad de compartir habitación con personas distintas cada día, clase magistral de superación interior que alcanza su cenit al fluir dejándose llevar. Haz la prueba.

Hemos visitado Ubud y Auman, hemos recorrido templos y lagos, montado en motos, coches, guaguas y en todo aquél vehículo que nos quisiera llevar. Hemos visitado los arrozales más espectaculares de la isla situados en Jataluwih, a los pies del volcán Bratan, y desafiado al más intrépido de los concursantes de cualquier Máster Chef realizado hasta la fecha. Hemos hecho todo esto y mucho más, y nos hemos confiado creyendo que el tercer día tocaba a su fin, dándonos de bruces con el momento más universal del viaje…hasta hoy.

La noche de la magia, reunidos los 14 en círculo junto al fuego espiritual y sanador, sentados en cojines y cogidos a la energía de la piedra, el momento nos permitió compartir, escuchar y conocernos. Un ritual espectacular con desafío interior a través de confesiones personales realmente increíbles….

Hoy el día ha vuelto a dar inicio con la salida del sol, apenas unas horas después de haberse acabado el anterior, con la potencia del mensaje que nos anunciaba una ceremonia religiosa a la que estábamos invitados, pero para la que debíamos acudir formalmente vestidos. Dos pueblos se han unido en procesión y los 14 del apocalipsis hemos desfilado con un grupo primero en busca del resto de protagonistas y todos juntos nos hemos desplazado, caminando como marajás por medio de la carretera adueñandonos de ella, hasta el gran Templo, paradas con sacrificio de animales incluidos, y rodeados de una música balinesa embriagadora a la par que cautivadora para los sentidos. No caminábamos, flotábamos dentro de un ambiente mágico.

Bali está formado por minorías cristianas, musulmanas y budistas, sin embargo la religión predominante es el hinduismo. Estamos en la isla de los dioses, siendo los 3 principales Brahman, Shiva y Vishnu. El día ha estado trufado de momentos muy especiales, hemos formado parte de la ceremonia vestidos según los cánones de la religión que nos invitaba a participar y hasta hemos tenido el privilegio de participar con la reducidísima comitiva principal de lo más sagrado que se celebraba en la parte intima del Templo, sólo 25 de los 1.000 allí presentes hemos completado la ceremonia ritual.

Tocaba cambiar de destino y ahí estaban nuestros choferes de la guardia. Dirección lago Pura Uluan, la primera de las paradas técnicas ha sido para contemplar los cientos de monos que se congregan a las orillas de la carretera que une ese lago con su hermano a la otra parte de la montaña, y en el que finalmente hemos parado para comer en lo más alto de uno de sus balcones, porque el lago Danau Buyam merece el mismo trato de cariño que le dimos hace un par de días a su hermano. El restaurante Giri Luwih Agro ha hecho el resto.

Pero sin duda, la gran sorpresa de la jornada estaba por llegar. El paraíso tiene nombre en Indonesia, está en el norte de la isla de Bali, en mitad de la comarca de Gobleg y se llama Puri Sunny Bali. La odisea de llegar hasta este enclave en medio de un valle, rodeados de verdes montañas, palmeras infinitas y la estampa típica de los paisajes tropicales por los cuatro costados, ha valido la pena. La imagen en nuestra retina es la representación terrenal de la palabra más maravillosa conocida, Paraíso. Un lugar que invita a vivir y a la mejor y más calmada reflexión.

Sandra, nuestra líder, este encanto de chica, joven, fuerte y disciplinada, es la culpable de este éxito que, según ella, no ha hecho más que empezar. Acompañada de otro gran líder como Miguel, están consiguiendo que nuestros sueños se cumplan. Esto también es turismo, aunque nada tenga que ver con lo que la mayoría entienden por esa mágica palabra que todos deberíamos practicar mucho más y sería entonces cuando el mundo fluiría de otra manera muy distinta.

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