Leopoldo Bernabeu

Me mantiene medianamente tranquilo la expectativa de cambio de rumbo en la gestión de este país en las próximas elecciones del 23 de julio cuando observo, con la necesaria tranquilidad y los días ya transcurridos, el resultado de las locales que acabamos de superar. Y aunque dicho esto, cada uno de los presentes se trasladará de inmediato a sus respectivos porqués, el mío es sencillo de explicar, a veces algo más difícil de valorar y entender. Los ciudadanos de esta comarca han demostrado mucho más sentido común que la inmensa mayoría medios de comunicación y columnistas de opinión, obsesionados en dar instrucciones diarias encantados siempre de haberse conocido y estar en posesión de la única verdad, y han votado sentido común, así de sencillo. Me explico.
Si repasamos el resultado de las votaciones en los principales ocho municipios de la comarca de la Marina Baja, nos damos cuenta con suma facilidad que, excepto en Villajoyosa, los otros siete han refrendado la gestión de sus actuales alcaldes, independientemente del color y orientación de sus siglas.
Quiero entender con esto que en La Vila la gestión de Andreu Verdú no ha sido buena y así se lo han hecho saber sus vecinos. Y que nada tiene que ver el hecho de haber gobernado en coalición, porque entonces Callosa d´En Sarriá y Altea habrían pagado las mismas consecuencias. También quiero entender que nada tiene que ver que Verdú pertenezca a un decaído partido socialista que, por el contrario, ha mejorado sus resultados en Alfaz del Pi y Polop, municipios en los que ya gobernaba.
Los vecinos han refrendado, cuando no mejorado, las mayorías absolutas del Partido Popular en Finestrat, Benidorm y La Nucia, así como la mayoría absoluta del partido socialista en Alfaz del Pi. Han vuelto también a convertir en ganadores a los alcaldes de Polop, socialista, Callosa, popular y Altea, nacionalista de Compromís. Es por tanto que la tranquilidad vuelve a mi espíritu cuando quiero extrapolar este mismo sentido común al resultado de unas generales que están a la vuelta de la esquina. Queda subrayado que no se vota siglas ni colores, se vota gestión.
De mi propia cosecha quiero incorporar dos matices. La sempiterna presencia de Pedro Sánchez ha perjudicado y mucho el resultado de su propio partido en los municipios y serán decenas de miles de votantes locales socialistas los que echarán a este gobierno el próximo día 23. Siempre he confiado en ese partido con más de 140 años de historia que no merece al personaje que ha fagotizado el proyecto y hundido la imagen de España en la miseria.
Girando la vista hacia la capital del turismo, el impresionante resultado obtenido por la candidatura de Toni Pérez en Benidorm, batiendo su propio récord en democracia y obteniendo incluso mil votos más que su homólogo Carlos Mazón en la Generalitat, quiero también pensar que nuestro alcalde sabe que este apoyo no es gratuito y que va a depender mucho de él y de su equipo que dentro de cuatro años no decaiga el entusiasmo y le suceda como al partido socialista local, que ha recogido el fruto de cuatro años de inopia absoluta a pesar de tener 10 concejales y tres liberados.
La posibilidad de que el Partido Popular pueda gobernar en la Comunidad y muy pronto en España, más que un premio será el aval de un préstamo de confianza en el que los benidormenses le vamos a exigir, ahora ya sin excusas, que se mire a esta ciudad con los ojos que merece y se le devuelva una mínima parte de lo que aporta al conjunto de la nación, terminando y empezando proyectos como la Comisaría de Policía, el Centro de Salud del Rincón de Loix, la Estación de Autobuses, el Centro Cultural, el Instituto Pere María Orts i Bosch, la segunda fase de la Avenida del Mediterráneo, la puesta en marcha del nuevo contrato de la limpieza viaria, la consecución del Ensanche Levante o Armanello, el inicio de las obras del Centro Comercial y el Polígono Industrial, y la realización de un segundo Hospital comarcal o la mejora integral del actual.
Benidorm ha premiado la gestión y el esfuerzo realizado por el actual equipo de gobierno en los años más complicados que se recuerdan, pandemia incluida. Ha tenido en cuenta la labor de un grupo de políticos que han sabido entender cual era su misión, y que no podían dejar de atender las necesidades de una ciudad que, no sólo no se ha resentido en su progreso, sino que ha mejorado su presencia en el contexto turístico nacional e internacional en el peor momento que se recuerda. Y será ese mismo Benidorm el que castigue la inopia de una mayoría absoluta que no ha sabido entender el aval de confianza otorgado si se duerme en la comodidad de un rodillo que nadie entendería y deja pasar cuatro años sin concluir proyectos que no resisten otra legislatura, mucho menos si el viento de las administraciones supramunicipales lo tienen a su favor.

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