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Benidorm, música y ciclismo

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Actualizado Domingo, 22 enero 2023

Mathieu Van der Poel, Wout Van Aert y Eli Iserbyt en el Ciclocross de Benidorm.
Mathieu Van der Poel, Wout Van Aert y Eli Iserbyt en el Ciclocross de Benidorm.@UCI_CX

Benidorm se convirtió este domingo en la capital europea del ciclismo al albergar la penúltima prueba de la Copa del Mundo de Ciclocross. La existencia coincidente de Wout van Aert, Mathieu van der Poel y Tom Pidcock, estrellas de la ruta, ha hecho que el ciclocross actual sea más ciclo que cross y atraiga a aficionados que, de otro modo, no se hubieran asomado a esta modalidad mestiza e invernal.

También ha crecido la expectación en España, donde antaño gozó la especialidad de considerable interés, en especial en el Norte. En el País Vasco era casi uno de esos deportes rurales que contribuyen a caracterizar una sociedad y una cultura. Los corredores de la tierra han conquistado 53 de los 75 títulos de un Campeonato nacido en 1929.

En los años 50 y principios de los 60 despertaba pasiones la rivalidad entre Antón Barrutia y José Luis Talamillo. El primero era un corredor completo, pero en especial un sprinter. Consiguió 54 victorias, entre ellas siete etapas en la Vuelta a España. Se llevó dos títulos, fue subcampeón dos veces y acabó cuarto en el Mundial de 1960, el mejor puesto conseguido nunca por un español. Talamillo conquistó seis títulos y, el 31 de diciembre de 1965, murió arrollado por un coche mientras se entrenaba.

En años sucesivos destacaron sobremanera José María Basualdo (tres coronas en los 70), Francisco Sala (cuatro en los 80) y Jokin Mujika (tres en los 90). Y, ya en el siglo XXI, David Seco (seis entorchados entre 2000 y 2006), Javier Ruiz de Larrinaga (cinco entre 2009 y 2016) y Felipe Orts, campeón los últimos cinco años.

Benidorm fue, desde 1959, conocido por su Festival de la Canción (el autor de estas líneas tuvo el placer de concursar como autor en 1974 y 1977). Julio Iglesias lo ganó en 1968 con La vida sigue igual. Pero la música en Benidorm no sigue igual. Va peor. Ahora la usurpa el (¿en inglés?) Benidorm Fest, ejemplo máximamente publicitado de la degeneración de la industria y el gusto popular. Un subproducto acústico dirigido a un público vacuo o dócil que no distingue entre el sonido y el ruido.

La bicicleta no cura ese y otros males peores. Pero alivia y consuela

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