Altea

El Castell de l’Olla de Altea inicia la recta final para su regreso al cielo y el mar

La de 2022 será una edición muy especial del Castell de l’Olla de Altea. No sólo porque será la primera después de la pandemia, una circunstancia que comparte con muchísimas otras celebraciones en todo el mundo, sino porque será la primera sin José Ángel Navarro ‘Barranquí’, uno de los fundadores de una fiesta que en 2007 fue declarada de Interés Turístico de la Comunitat Valenciana y que, hasta 2019, reunía a miles de personas de toda la provincia para asistir a un espectáculo piromusical único.

La figura de ‘Barranquí’, fallecido a los 69 años el pasado mes de febrero, estará, por lo tanto, en el recuerdo de todos los que asistan al reestreno de un evento que, nacido en 1987, se ha convertido en la cita festiva, cultural y turística más importante del verano de la Villa Blanca de la que Navarro era, además, el cronista oficial y un gran impulsor y defensor de la cultura y la gastronomía alteanas.

Tanto es así que las actuales fiestas de Altea, que se celebran en septiembre y que tanto interés suscitan no sólo entre los vecinos de la localidad, sino que se han convertido en imán atractor de turismo de toda Europa, no se podrían entender sin la decisiva aportación de ‘Barranquí’.

Él fue el ‘culpable’ no sólo del nacimiento del Castell de l’Olla en 1987, sino que muchos años antes, en 1979, también actuó de catalizador para la creación de las fiestas de Moros y Cristianos. Todo ello, sin olvidar que también en la década de los 70 nació, de su empeño, el Centro de Iniciativas Turísticas de la Villa Blanca.

Por ello, no es de extrañar que a falta de poco más de un mes para que el segundo domingo del mes de agosto el Castell de l’Olla vuelva a iluminar el cielo y el mar de la bahía, su figura y recuerdo estuvieran muy presentes en la comida de hermandad que en la tarde de este viernes reunió en Altea a buena parte de los centenares de personas que, de una forma u otra, hacen posible este singular evento.

Un recuerdo que, seguro, volverá a emocionar el próximo día 13 de agosto cuando el Castell de l’Olla regrese, dos años después del inicio de la maldita pandemia, a dispararse bajo el cielo estrellado de la noche de Sant Llorenç.

Ese acto de hermandad sirvió, además, para dar a conocer al autor del cartel de la próxima edición, así como al escritor del texto que le acompaña. Se trata del bocairentí Vicent Ramón, diseñador e ilustrador y del periodista alicantino Toni Cabot.

José Pérez Gorgoll, presidente de la Cofradía del Castell de l’Olla de Altea, aseguró que “superados estos dos años retomamos en Castell de l’Olla con la máxima ilusión y lo vamos a hacer homenajeando a mi predecesor, amigo de infancia, y fundador de nuestra fiesta, Pepe Barranquí, tristemente fallecido el pasado febrero”.

Por su parte el autor del cartel, Vicent Ramón, ha manifestado que “es un honor participar en esta edición de la fiesta a San Llorenç habida cuenta del elenco de artistas que me han precedido y que son referencia en la ilustración y el cartel en España”.

De igual modo, para Toni Cabot “contribuir a la fiesta del fuego de la Costa Blanca es un reto y una enorme satisfacción pues supone apoyar a colectivos festeros que hacen posible esta referencia turística y cultural tan arraigada a la provincia de Alicante”.

El pirotécnico encargado de lanzar esta 34ª edición del Castell de l’Olla, Ricardo Caballer, aseguró que el evento alteano es “muy especial” para su empresa y “por eso, año tras año, nos esforzamos para que sea un disparo mejor, más ecológico, más innovador y para que continúe siendo referente internacional en el mundo de la pólvora”.

La concejala de Turismo del ayuntamiento de Altea, Xelo González, afirmó que “este año vamos a hacer un esfuerzo económico y logístico para que el Castell de l’Olla se supere, que es el compromiso de este gobierno con los impulsores del evento turístico más importante de nuestro municipio y fiesta capital para los alteanos y alteanas”.

Barranquí, segundo por la izquierda, en una imagen de archivo

Un castillo de fuegos artificiales que combina el espectáculo de la luz de sus cohetes, reflejada a modo de espejo en el mar, con la música que anima desde la orilla a los miles de personas que siguen el evento desde tierra o desde las embarcaciones que fondean en las proximidades de la isla de La Olla.

Un espectáculo que sigue muy vivo gracias a los poco más de una docena de miembros (ellos insisten en subrayar que, en realidad, son muchos más porque las familias de todos ellos se involucran también en la labor) de la Cofradía del Castell de l’Olla, que arrancó este viernes de forma oficiosa la recta final hacia el espectáculo que combina el sonido de los cohetes, el de la música y la luz del Mediterráneo y de los fuegos artificiales.

Un castillo que este año 2022, el del reencuentro, será disparado por la prestigiosa pirotecnia valenciana Ricardo Caballer, cuya fama ha traspasado fronteras y que ha logrado hacerse con un importante palmarés de premios internacionales como el Júpiter de Oro del Festival International des Feux Loto-Québec de Canadá, el más importante del sector.

Categorías:Altea