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Sánchez moviliza a la plana mayor para frenar el miedo socialista a los indultos


ESPAÑA

Imagen de la cúpula del PSOE en una reunión en Ferraz
Imagen de la cúpula del PSOE en una reunión en Ferraz

La cúpula del PSOE se lanza a defender el indulto y adoctrinar a los cargos y bases que tienen que defender la medida y sufren el desgaste

Víctor Ruiz de AlmirónVíctor Ruiz de AlmirónSEGUIRMADRID Actualizado:29/05/2021 08:09hGUARDAR11

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Toque de corneta en el PSOE para mantener prietas las filas y desplegar un argumentario que sostenga la controvertida decisión del presidente del Gobierno de conceder los indultos. Los mensajes de Pedro Sánchez habían sido reforzados por declaraciones del ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, y del ministro de Transportes y hombre fuerte del PSOE en el Gobierno, José Luis Ábalos. Y singularmente el jueves por el jefe de gabinete del presidente, Iván Redondo, que apelaba al «liderazgo valiente» de Sánchez como receta para «arreglar» la situación en Cataluña. Figuras destacadas como el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, o el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, también daban su respaldo a la medida.

Pero el PSOE, pese

 a la escasa capacidad de discrepancia interna que existe desde 2017, se ha visto agitado estos días por las dudas de muchos cargos del partido. La inmensa mayoría no son posiciones contrarias, pero sí muestras de reconocimiento de incertidumbre.

Rechazo frontal sólo ha llegado por parte de Emiliano García-Page y de los históricos Felipe González y Alfonso Guerra. El ex vicepresidente del Gobierno no solo ha cuestionado la conveniencia política de la medida, sino que interpreta que no es legal aplicarla tal y cómo se está planteando. También duda Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura. El presidente de Aragón, Javier Lambán, tampoco es favorable. El socialismo andaluz, enfrascado en las primarias, evita pronunciarse públicamente. Pero la cuestión es muy espinosa en esa federación.

La Moncloa y Ferraz no están sorprendidos por esas posiciones. Las daban por hecho. Pero sí que se han visto obligados a un esfuerzo comunicativo ante los temores que manifestaban figuras y subordinados de cuya lealtad no dudan. Que reclamaban esencialmente claridad, un esfuerzo pedagógico para desplegar en las agrupaciones del partido y también en los medios.

La cúpula del PSOE salió ayer en tromba a construir doctrina para que penetre por los poros del partido como argumentario con el que defender una medida muy controvertida. La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, lideraba la ofensiva contra las voces críticas: «si alguien no entiende que el Gobierno tiene que intentar por todos los medios tomar decisiones que ayuden» a que Cataluña salga del «bucle melancólico y frustrante» que supone «romper el orden constitucional sin que lo puedan conseguir es que no tiene memoria». Calvo, una de las personas que está en la sala de máquinas en la que se cocina una decisión de estas características, defendió que el Gobierno tomará su decisión con la intención de «sostener la concordia y la convivencia».

“Sanar heridas”

Otra de las personas clave en el universo político de Sánchez, la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, fue nítida y marcó la pauta de la hoja de ruta que la dirección está marcando al partido: «España necesita sanar heridas. Necesita estabilidad, confianza y diálogo. Y ese es el compromiso del Gobierno y el Partido Socialista Obrero Español».

La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, apelaba a la unidad. En un reconocimiento implícito de había que reclamarla y que por delante se abre un camino complejo: «Nuestro empeño es una Cataluña libre de fracturas: plena confianza y apoyo a Pedro Sánchez. El PSOE ha ganado ya otras batallas, mantengamos la unidad».

En la misma línea, el secretario de Coordinación Territorial y Relaciones Gobierno-PSOE, Santos Cerdán, hombe clave en el equilibrio de la dirección federal con los territorios, defendía que «si el PSOE ha cumplido 142 años es por su valentía histórica a la hora de tomar decisiones en beneficio del interés general, también en Cataluña. Pensar en el bien común por encima del bien propio es nuestra seña de identidad».

El portavoz del PSOE en el Senado, Ander Gil, defendió que «la fortaleza del Estado también está en la magnanimidad y en la audacia para encontrar vías para el entendimiento y la convivencia. Hoy más que nunca necesitamos diálogo, valentía y entendimiento para encarar un nuevo futuro. Ahí estuvimos y estaremos siempre los socialistas».

El eurodiputado socialista y secretario de Cultura, Ibán García, lo planteaba también en clave estratégica: «un movimiento generoso con los políticos catalanes presos reforzaría la posición internacional de España extraordinariamente», porque «mucha propaganda antiespañola se volvería obsoleta de repente». La secretaria de Movimientos Sociales y Diversidad, Mónica Silvana planteó directamente que después de tantos años de confrontación», ha llegado «el momento de la política», y que «los indultos son una herramienta valiente y necesaria en este momento».

Son solo algunos ejemplos. Pero el despliegue fue masivo y planificado para corregir el rumbo de los últimos días. También hay quienes reclaman celeridad para cerrar pronto esta cuestión. En este sentido, fuentes del Gobierno no se comprometen a una fecha. La prioridad es estudiar bien los expedientes para plasmar una argumentación sólida que resista los recursos que van a llegar al Tribunal Supremo. La cronología de los siguientes pasos no está clara. Ni siquiera se ha decidido todavía si la reunión de la mesa de diálogo se producirá cuando esta cuestión esté resuelta. Sánchez aprieta el partido para superar un trance que saben que puede generar desgaste. Pero la intención es arrancar el próximo curso político con la decisión ya tomada. Los socialistas piensan que el largo periodo de tiempo hasta unas elecciones servirá para desactivar cualquier efecto negativo.