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Dios creó a la mujer y se paseó por Torremolinos

El centro cultural La Térmica de Málaga expone  61 fotografías del paso de Brigitte Bardot por la Costa del Sol

Cartel de la exposición ‘Brigitte Bardot. Mito y clichés en la Costa del Sol’
Cartel de la exposición ‘Brigitte Bardot. Mito y clichés en la Costa del Sol’ REDACCIÓN / Terceros
Dios creó a la mujer y se paseó por Torremolinos

ADOLFO S. RUIZ

SEVILLA

No se sabe quién fue el autor de las fotos, posiblemente fueron varios, ni cómo llegaron a manos del coleccionista que quiso sacar algún dinero subastando el lote. El centro cultural La Térmica de la Diputación de Málaga expone un total de 61 instantáneas que recogen el paso de la actriz parisina por la Costa del Sol para rodar en 1957 la película ‘Los joyeros del claro de luna’. Además, se pueden encontrar revistas, libros, postales y cuatro hojas de contactos originales, todo bajo el título común de ‘Brigitte Bardot. Mito y clichés en la Costa del Sol’.

Un año antes, en 1956, Roger Vadim, entonces esposo de Bardot, había exhibido“Y Dios creó la mujer’, la película que lanzó al estrellato eterno a la parisina. Vadim quería seguir explotando la mina de oro que tenía entre sus brazos y fraguó una historia de amor entre Brigitte Bardot y la Costa del Sol, la zona que ella definió como su particular “Saint Tropez al sur de España”javascript:falsePUBLICIDAD 

GRAFAND6282. MÁLAGA, 19/02/2021.- Una mujer observa parte de la exposición fotográfica inédita
Una mujer observa parte de la exposición fotográfica inédita “Brigitte Bardot, mito y clichés en Málaga” Daniel Pérez / EFE

Las imágenes tienen el valor añadido de que no pertenecen al rodaje de la película, que la censura franquista impidió proyectar en España, sino que fueron realizadas en diversos municipios de la provincia de Málaga y presentan un extenso testimonio gráfico del paso de Bardot por una Málaga adormecida aún por los vapores de la posguerra.

La colección fotográfica refleja los tópicos y clichés que los creadores extranjeros buscaban de la España de la época. Una atmósfera oscura que se enfrentaba directamente a la radiante imagen de modernidad, libertad y provocación que entonces se atribuía a Brigitte Bardot.

Roger Vadim, Brigitte Bardot. Plaza de toros de Mijas
Roger Vadim, Brigitte Bardot. Plaza de toros de Mijas

La actriz se alojó en Torremolinos, aunque deslumbró también en Mijas, Alhaurín el Grande, Málaga, El Chorro y el Desfiladero de los Gaitanes, el hoy mundialmente conocido Caminito del Rey.

En las imágenes se la puede ver hablando con un grupo de niños de la zona, bañándose en la piscina del club El Remo, en la terraza del Hotel Playa Montemar o paseando por la calle principal de La Carihuela, en compañía de una pareja de bailaores flamencos que le enseñaron a tocar las castañuelas.

La actriz y dos flamencos en el hotel Playa Montemar
La actriz y dos flamencos en el hotel Playa Montemar

La novata actriz, la mujer que inspiró a Bob Dylan su primera canción, protagonizó libros de Simon de Beauvoir y Françoise Sagan, posó para Kees van Dogen y Christo y encarnó a la República Francesa bajo el cincel de Alain Aslan, rodó ‘Los joyeros del claro de luna’ con artistas consagrados entonces como Stephen Boyd (que daría vida a Messala en la película Ben-Hur), Alida Valli y los españoles Fernando Rey, José Nieto y Maruchi Fresno. En el guion, junto a Jacques Rémy, intervino otro habitual de la Costa del Sol, Pieter Viertel, esposo de la actriz Deborah Kerr.

La película era una adaptación de una novela de Albert Vidalie que exigía una ambientación en España más ajustada a los clichés del momento, rural, pobre y sometida, rendida a los encantos de las plazas de toros y el flamenco, con un conde que era todo un señorito feudal, que es lo que buscaban todavía entonces los creadores extranjeros en España, esa imagen heredada del siglo XIX.

Brigitte Bardot. Apeadero del Pinillo, Torremolinos
Brigitte Bardot. Apeadero del Pinillo, Torremolinos

La visita a La Térmica es una experiencia ineludible para comprobar esa mezcla de glamour, fascinación, inocencia y nostalgia que despiden unas imágenes que rescatan a la Bardot descendiendo las escaleras del tren de la Costa en el apeadero del Pinillo (cerca del Arroyo de la Miel); caminando junto a Roger Vadim; con la protagonista en sujetador (algo impactante en la España de la época), o las escenas rodadas en la zona de El Chorro con Stephen Boyd y el célebre burrito Romeo, del que BB se encaprichó hasta el punto de que se lo llevó a la casita que tenía alquilada en La Carihuela.

La película, ‘Los joyeros del claro de Luna’ no destacó por su calidad, pero dejó como recuerdo el paso de un icono de la belleza, la libertad y la polémica por una Málaga que despertaba todavía tímidamente como Costa del Sol y una colección de fotos que, con el paso del tiempo y por su calidad, ha adquirido verdadero valor artístico.