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- FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
Actualizado Domingo, 17 enero 2021
Ahora resulta que Illa es candidato sin elecciones y ministro sin condiciones. O lo confinamos o nos mata

Vamos por la tercera ola de la covid-19 y en el Ministerio de Sanidad mandan los mismos que fracasaron en las dos olas anteriores. Sin el menor propósito de enmienda y con ánimo de seguir matando o dejando morir a la gente, porque sus errores cuestan, han costado, decenas de miles de vidas. Son las que diferencian la gestión del virus en España y el resto del mundo.
Illa y Simón representan a la perfección las dos características clave de este Gobierno, que son la incompetencia y la fatuidad. No hay error posible del que no se jacten antes o después, a veces, antes y después. Son la viva representación de Sánchez, que dijo en las Cortes «hemos derrotado al virus», se atribuyó la salvación de 450.000 vidas -no cuenta los muertos- y en su estilo de chulo de barrio bramó: «¡Viva el 8 de marzo!», aquel letal infectódromo promovido por los dos partidos del Gobierno y jaleado por sus teleñecos que contagió su casa, medio Consejo de Ministros y hasta el escaño contiguo, el de Carmen Calvo, que mostró en el Ruber Internacional la gran fe de la izquierda en la sanidad pública. Buena… para los demás. Pese a que casi todas las que sujetaban la pancarta habían caído víctimas de su frívolo sectarismo, Sánchez vitoreó aquel festín vírico. A coces siempre.
Hay que recordar lo que decía Sánchez a finales de julio: «Hemos derrotado al virus, controlado la pandemia y doblegado la curva. No nos dejemos atenazar por el miedo. Hay que salir a la calle, hay que disfrutar de la nueva normalidad recuperada. Hay que recuperar la economía. Hay que disfrutar y ser conscientes de que el Estado hoy está mucho mejor pertrechado para luchar contra el Covid en todos los rebrotes que pueda haber en nuestro país».
Y como había derrotado al virus, disfrutamos y caímos de lleno en la segunda ola. Madrid se negó a arruinar del todo su economía, a la que ilegalmente, con expertos tan falsos como su talante, agredió Illa, después de una resolución judicial contraria del TSJM, Sánchez, la confinó, gesto necesario para que Illa alcanzara su verdadera meta: ganar la Generalidad. Y mientras Ayuso era blanco de una campaña abyecta de toda la izquierda por llevarle la contraria a esta banda, Illa, se presentó como candidato a la Generalidad, pero sin dejar el ministerio. Y ahora resulta que es candidato sin elecciones y ministro sin condiciones. O lo confinamos o nos mata.

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