Alicante y Elche suspenden la zona azul durante la cuarentena mientras Benidorm la mantiene

MEDIDAS

Los dos principales ayuntamientos de la provincia han dejado de cobrar por la ORA durante este mes. En la capital turística aseguran que hay sitio para aparcar en las zonas blancas.

Ticket de la zona azul en Alicante, en imagen de archivo. R. PÉREZ

El alcalde de Alicante, Luis Barcala, ha firmado este lunes un decreto por el que se suspende el aparcamiento regulado -conocido como ORA- dado que este servicio está planteado para facilitar la movilidad urbana y, en estos momentos, «de lo que se trata es de forzar por todos los medios posible que los ciudadanos opten por permanecer en sus casas».

El decreto entra en vigor a las 9.00 horas de este martes y se mantendrá hasta las 20.00 horas del sábado 28 de marzo. En un comunicado, el ayuntamiento ha anunciado que no descarta una prórroga de esta medidas si las circunstancias los aconsejan.

Paralelamente, según el comunicado, el alcalde ha dado instrucciones a la Concejalía de Tráfico para que se faciliten todas las tarjetas que se precisen para permitir el aparcamiento en las zonas de carga y descarga y otras reservadas al personal sanitario que acuda a atender a enfermos de todo tipo en cualquier punto de la ciudad de Alicante. La capital de la provincia se suma a la iniciativa adelantada por Elche el domingo, donde también se ha anulado el aparcamiento en zona azul mientras dure la emergencia sanitaria.

BENIDORM SE NIEGA

Por su parte el equipo de Gobierno de Benidorm ha confirmado este lunes que la zona azul estará operativa en la ciudad después de que un ciudadano haya formulado una queja por haber sido multado por una agente de la ORA. Desde el consistorio han indicado que en la ciudad «hay sitio suficiente para aparcar en zona blanca».

Fuentes de la Concejalía de Movilidad han explicado que el aparcamiento «no es un problema ahora mismo en la ciudad» y que hay sitio «más que de sobra» para aparcar fuera de las zonas de aparcamiento regulado. Además, ha subrayado que el Real Decreto del Gobierno sobre el estado de alarma por el coronavirus no prohíbe expresamente esta actividad y que es decisión de la empresa reguladora de la ORA que sus trabajadores hayan salido a ejercer las funciones de su puesto de trabajo. Las mismas fuentes han trasladado el malestar del regidor del área por la queja vecinal sobre la multa de la zona azul cuando «hay cosas mucho más importantes en estos momentos de las que preocuparse», máxime cuando «hay calles enteras vacías en zona blanca».

En lo que respecta al cumplimiento de las medidas de confinamiento impuestas por el estado de alarma, la Policía Local se ha visto obligada a imponer varias sanciones a viandantes que se encontraban en la calle sin cumplir ninguna de las excepciones permitidas.

Sin embargo, tal y como ha afirmado el edil de Seguridad, Lorenzo Martínez, «han sido casos muy puntuales porque la mayoría de la ciudadanía ha demostrado un comportamiento ejemplar quedándose en casa». Martínez ha indicado que los pocos casos de ciudadanos multados corresponden a personas «ajenas a nuestro municipio».

Para evitar que se repitan situaciones susceptibles de sanción el Ayuntamiento de Benidorm ha iniciado una intensa campaña con megafonía y presencia policial en las calles repartiendo octavillas en castellano e inglés. Además se ha fijado dispositivos extraordinarios en grandes superficies alimentarias para ordenar accesos y velar por que se guarden medidas de seguridad.También se ha habilitado servicios especiales en las puertas de los hoteles para que los alojados no salgan a la calle salvo en las excepciones que permite el decreto de emergencia.

Por otra parte, tampoco se han paralizado las obras iniciadas porque tampoco lo contempla el Real Decreto. El Ayuntamiento, eso sí, esta variando el plan de trabajo para actuar en «tajos pequeños» y no dejar ninguna zanja abierta en previsión de que el Gobierno central pudiera en algún momento decretar la suspensión de obras a nivel nacional. Eso implica, advierten fuentes municipales, una ralentización en el calendario de obras previsto.

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