Benidorm.-LA 7ª ENMIENDA y LOS TRES PIES DEL GATO

Por Corachán

Esta es la enmienda clave a la que hay que buscar la ubicación adecuada. Andamos ya por la 5ª Campaña de “Clean the World”… Limpia el Mundo… ¡Limpia Benidorm! Y seguimos esperando la respuesta y lo que es peor con el “Dirtiest World”… El Mundo más sucio… y Benidorm abandonado como siempre.

Limpia, friega, barre la suciedad, la basura… pero ¿cómo?… ¿de dentro afuera, de afuera adentro, de arriba a bajo, de bajo a arriba, de izquierda a derecha, de derecha a izquieerda? ¿Cómo? Esa es la cuestión y la solución está obligada a darla quien emprendió la campaña. Analicemos las posibles soluciones:

1ª. De dentro a fuera: Si es así, entiendo que primero limpiaré mi casa, a continuación la del vecino, y así poco a poco hasta que limpie todo el pueblo, la nación, el continente… el Mundo. Esta es una posible solución.

2ª. De fuera a dentro: Si es así, voy a ir acumulando la suciedad exterior en mi casa y ¿que hago a continuación?… Esta no puede ser la solución.

3ª. De arriba a abajo: Si limpio así acumulo la suciedad en el punto mas bajo y resultará mas sencilla su eliminación. Esta es otra posible solución.

4ª. De abajo a arriba: La tarea se pone mucho mas difícil. Además de no cobrar tengo que poner la cama. Me da la impresión de así no voy a limpiar.

5ª. De izquierda a derecha: Vale… ¿está más claro? Resulta ardua la tarea pero no imposible.

Hay que predicar con el ejemplo, lo cual resulta improbable como solución.

6ª. De derecha a izquierda: Vale… ¿está mas difícil? Si antes no hacemos autolimpieza… No es probable la solución.

7ª. Ante la duda: Si persiste la duda, no hay vuelta de hoja, esta es la enmienda: ¡No limpio!

Vamos al grano que para luego es tarde. ¿Que tengo que limpiar los alrededores del Guillermo Amor? ¡Que lo limpie quien lo ensució con sus eventos “low cost” utilizando parte de los beneficios que obtuvo!… O sea, tres noches sin pegar ojo y además ¡a limpiar! Una cosa es que me haga el tonto y otra cosa muy distinta es que sea el vecino más tonto. Que no, que la limpieza se paga cuando se cobra por ensuciar, que a mi me toma el pelo el peluquero pagándole, no me limpia mis pelos de tonto gratis. Cosa distinta es que llegue al Ayuntamiento, que lo primero que efectue sea subirme el sueldo un 12 % y que a continuación pida a los vecinos que limpien los alrededores del Guillermo Amor ¡por la cara! ¿Hablamos de cara? de cemento armado la de todos los políticos, sean del equipo de gobierno o de la oposición. 

Hasta aquí hemos llegado, ¡faltaría más!.  ¿A mi me aumentan un 0,25 % mi pensión tras haber trabajado 40 años y tu te aumentas el salario un 12 % durante los próximos 4 años a los cuatro días de comenzara trabajar? No me das otra oportunidad que la 7ª enmienda: ¡No limpio!

José Antonio Corachán Marzal

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LOS TRES PIES DEL GATO

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Toda la vida los gatos han tenido cuatro patas, pero de súbito, inesperada, repentinamente hay gatos con tres pies. El origen no ha sido una alteración genética, un avatar cromosómico,  simplemente el político de turno por una vez ha pensado y decidido que ya esta bien de darnos la matraca, la tabarra, con la propaganda de los partidos políticos previa a las elecciones.

Por fin alguien se ha dado cuenta que ese buzoneo folclórico no vale políticamente para nada. Asegurarse el futuro inmediato de cuatro años no es posible utilizando el material electoral financiado por los votantes. Es mucho mas económico y efectivo seguir mintiendo sin necesidad de recurrir a una propaganda cuyo destino habitual era la papelera, el reciclaje del Ecoben puro y duro. Ese “alguien” encontró los tres pies al gato.

Ya sabíamos que repartir gratuita y alegremente los datos personales de los votantes no era legal, habida cuenta de la existencia de una Ley de Protección de Datos, que no nos protege, que nuestros datos andaban al dos por tres a los pies de los leones, de los leones del Congreso. No importaba blanco o negro, todos recibíamos, miles y miles de promesas a incumplir, siendo conscientes de que eran falsas, humo de pólvora, con mucho ruido y pocas nueces. Entiendo que visto el panorama, la escena política actual, del este me gusta hoy pero mañana me disgusta, el político pensante haya dicho: No a la propaganda del maldito buzón, hay que hacer como hacen las industrias farmacéuticas, compre (vote) y después consulte en su caso al farmacéutico (político); a fin de cuentas lo que va primero va primero y lo auténtico, lo necesario, lo vital para el político es el voto.

Entiendo que si mis datos son inviolables, lo son para todos, por todos y para siempre jamás de los jamases, pero por lo que veo no es así ya que resulta que en el caso de que no quiera ver invadido mi buzón por el tsunami de la propaganda política de turno, he de hacerlo constar por escrito en mi Ayuntamiento o ante la Junta Electoral. Es decir, el mundo al revés, ¿he de manifestar lo que no quiero? ¿lo que no deseo? Y si no me manifiesto me aturullan, me aturden con sus mentiras, con sus patrañas. La manifestación propagandística debe serlo en sentido contrario, si quiero propaganda política la pido expresamente, sea en el Ayuntamiento, en la Junta Electoral o ante los leones del Congreso.

Propaganda falaz, propaganda no deseada, propaganda engañosa, la tenemos a diestro y siniestro, la tenemos a diario en los medios de comunicación, en el metro, en los autobuses, revistas, periódicos… y a veces con dosis de mal gusto… la señora que se ríe con su dentista… el señorito del bañador blanco que se lanza desde el acantilado a la desesperada… los burguers a precio de saldo… las ventas que incitan al comprador a no pagar el IVA… los pensionistas que se dan paseos de 400 km. para pedir pensiones justas… Vamos… que no vamos, que ya hemos llegado, que hemos alcanzado un grado de locura total y completa del que cada día resulta más difícil salir.

Tal como se están planteando los problemas sociales, la convivencia, la solidaridad, tendré que plantearme seriamente que es lo que no quiero, y una vez  lo tenga claro me preguntaré: ¿Dónde manifiesto mis no querencias? ¿Ante qué entidad? ¿Me protege el Código Civil? ¿El Código Penal? ¿Tal vez el Mercantil? ¿El de Hammurabi? ¿El Napoleónico? … Lo dicho, buscaré los tres pies al gato.

José Antonio Corachán Marzal

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