Las 25 playas más bonitas de España, según los lectores de EL PAÍS

EL VIAJERO

playas españa

El verano comienza este viernes y para celebrarlo proponemos una veintena de arenales españoles únicos, los más votados por los lectores en nuestra reciente encuesta ‘online’. De la gaditana Bolonia a la menorquina Macarelleta, un tentador mapa playero

GUILLERMO ESAÍNplayas de España y Portugal

  • 1.-Ensenada de Bolonia. Tarifa (Cádiz) Este playón atlántico de trazas semirrústicas (aún es posible fotografiar vacas junto al agua) logró preservar sus tres kilómetros gracias a estar situado a desmano entre Valdevaqueros y Zahara de los Atunes, y al hecho de pertenecer al parque natural del Estrecho. A Bolonia no conviene llegar tarde, puesto que la afluencia es multitudinaria. Destacan los espacios infinitos, los pinares, por no hablar de la espléndida ciudad-factoría romana de Baelo Claudia. Que es una playa ventosa lo demuestran las dunas de casi 30 metros de altura, que el levante ha amontonado en un extremo. 

    Es el arenal que ha recibido el mayor número de ‘likes’ de los miles otorgados (se podían votar hasta cinco playas) por más de un millar de lectores de ‘El Viajero’. Una excursión recomendable desde Bolonia: caminar en bajamar a las piscinas naturales Baños de Claudia.GONZALO AZUMENDI
  • 2.-Rodas. Vigo (Pontevedra) En 2007 el diario británico ‘The Guardian’ afirmó que Rodas era la mejor playa del mundo. Ahora los lectores de ‘El Viajero’ la han subido hasta el segundo puesto del ranking de las playas más bonitas de España. Y es que todo recuerda al Caribe en ese arenal de las islas Cíes, salvo por la gelidez de las aguas, claro. Rodas tiene arena de cal y aguas de vidrio, en ella ondea la bandera azul y desprende ese bienestar que produce estar en la cabecera de la ría de Vigo rodeados por el Atlántico. Haremos bien en no quedarnos amontonados junto al muelle donde llegan los barcos, sino espaciarnos por el cordón dunar, sin que afecte la acción violenta de las olas. Por la parte trasera, donde los pinos tienen las raíces al aire, se camina hasta la laguna, aunque la mejor panorámica de este istmo que empalma dos islas se obtiene desde el alto de la Campana, camino del faro. Para evitar saturaciones se precisa un permiso de la Xunta (previo a la compra de pasaje en barco que se obtiene en esta web: autorizacionillasatlanticas.xunta.gal).GONZALO AZUMENDI
  • 3.-Las Catedrales. Ribadeo (Lugo) Entre paseo costero y visita monumental (casi nadie se baña en este arenal gallego), así se concibe la playa de As Catedrais o Augas Santas, accesible solo en marea baja, único horario que permite el Cantábrico escudriñar este portento de la Mariña lucense. Uno no sabe qué admirar más en esta catedral marina, si las ocho arcadas pizarrosas que quieren ser arquivoltas góticas —las más bellas están casi metidas entre las olas—; si la espaciosidad de las cuevas; si el imponente arco que nos recibe a la entrada (y que amenaza ruina según los geólogos), o tal vez los entresijos que forma el mar al roer la base de los cantiles. Del 1 de julio al 30 de septiembre el acceso deja de ser libre y se precisa una autorización(ascatedrais.xunta.gal) para bajar a este monumento natural, salvo que se pernocte en alguno de los alojamientos oficiales de Ribadeo, o se desplace el visitante desde el centro de esta localidad en autobús lanzadera (150 autorizaciones diarias) o con el recibo del taxi. La playa está señalizada en la autovía.JOSÉ PERAL
  • 4.-La Concha. San Sebastián (Gipuzkoa) Pasar una jornada en esta gran dama playera de la ‘belle époque’, así como su entrada paulatina al Cantábrico y sus panorámicas hacia la isla de Santa Clara y hacia los montes Igueldo y Urgull, constituye una experiencia que marca. Bajo el paseo de icónica rejería, en los voladizos, hay bares y se alquilan piraguas y tablas de pádel surf, mientras en el mar flotan gabarrones con tobogán y una plataforma usada durante la Semana Grande (del 10 al 17 de agosto) como castillo de fuegos artificiales. La pleamar la deja muy mermada de arena. Resulta divertido observar cómo la subida de la marea va desalojando, entre saltos y pequeños gritos, a los bañistas no avisados.GONZALO AZUMENDI
  • 5.-Los Muertos. Carboneras (Almería) Que pertenezca al parque natural de Cabo de Gata-Níjar y que disponga de fácil acceso desde grandes enclaves turísticos del Levante almeriense hacen que Los Muertos sea un ‘must’ playero. Ni el hecho de tener que bajar a pie una ladera —directamente, o bien desviándose por el mirador, nunca con chancletas—, ni que esté alfombrada con piedrecillas, ni que se encuentre junto a un polo industrial han podido restar encanto al atractivo de Los Muertos. Su orilla rectilínea acaba en un roquedo que parece un trozo de tarta desgajado de la sierra volcánica. Desconfiar de la resaca cuando sopla el Levante.GONZALO AZUMENDI
  • 6.-Playa de los Alemanes. Tarifa (Cádiz) No se practica windsurf ni hay piraguas ni otras variedades acuático-deportivas. Ni hay comercios. Cuando los vecinos de Tarifa y Zahara de los Atunes desean bañarse sin inquietarse por las resacas acuden en tropel a la playa de Cabo Plata, Atlanterra o de los Alemanes (quienes coparon originariamente la urbanización). Resguardada del Levante, esta playa ha tallado su imagen con arena dorada, gruesa, de textura tal que uno se hunde hasta la rodilla. Vista desde la torre-faro de Camarinal durante el crepúsculo, parece detenerse sobre ella la luz dorada con gran delicadeza.
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