Toñi Serna, portavoz adjunta del PSPV-PSOE en Les Corts Valencianes.
Este fin de semana tuvimos el presidente del PP, Pablo Casado hablando de legados. En concreto habló, sin un ápice de rubor, del impecable legado que el PP valenciano nos había dejado. Han leído bien. Impecable legado. Lo cierto es que una no sale de su asombro ante este tipo de declaraciones. Ciertamente no se le puede llamar amnesia, porque la amnesia nadie la desea. Se trata pues de una evidente manipulación de la realidad y a la vez de una irrespetuosa actitud hacia los valencianos y valencianas. Propaganda cínica para alentar a los seguidores más fieles.
Pero no quiero responder a Casado señalando todos y cada uno de los tristes episodios que hemos vivido con los gobiernos del PP, sino con algo que ocurrió hace tan solo dos semanas.
Y es que, a principios del mes de septiembre, los diputados y diputadas en Les Corts Valencianes estuvimos centrados en el debate de política general de la Comunitat que abrió el discurso del presidente Ximo Puig. Fue una semana trepidante, interesante en cuanto a las propuestas y los mensajes políticos. Unos días clarificadores y, sobre todo, constructivos. Clarificadores porque sirvieron para poner encima de la mesa el importante trabajo que se ha estado realizando durante los últimos tres años para reconducir el, a mi juicio, camino errático por el que deambulaba la Comunitat Valenciana después de esa cadena de gobiernos del Partido Popular. Una cadena que, como hemos podido comprobar en estos últimos años, tenía muchos de sus eslabones podridos por la corrupción, la mala gestión y el abandono del bien común.
Y como base de este debate, tuvimos la brillante intervención de Ximo Puig, en la que hizo un relato claro y honesto sobre lo que ha costado sacar adelante la Comunitat. Un relato sobre la importancia del compromiso político en la mejora de las condiciones de vida de las personas. Un relato que contrasta la diabólica situación que nos encontramos hace tres años, con todos los indicadores económicos y sociales por los suelos y una hipoteca reputacional muy pesada, y la francamente positiva que disfrutamos ahora con una Comunitat al alza, creciendo para que todos y cada uno de sus ciudadanos y ciudadanas también lo hagan. Un relato, en definitiva, que, sin triunfalismos, pero abiertamente ilusionante, nos mostraba una realidad palpable y evidente: esta comunidad está mejor que la que el gobierno del cambio se encontró en 2015.
¿Está en su escenario ideal? todavía no. Pero sin duda se trabaja en esa dirección. Atendiendo al discurso del president y las propuestas que se pusieron encima de la mesa, todo apunta a seguir mejorando las oportunidades para el buen desarrollo de esta tierra y sus gentes. Un paquete de propuestas que significa un nuevo impulso para la Comunitat, con iniciativas interesantes, que siguen profundizando en la revitalización y modernización de nuestra sociedad, y que nos sitúan en el eje de las buenas políticas y de la ejemplaridad como gestores.

Y voy a poner un ejemplo de ello: el Distrito Digital en la Ciudad de la Luz de Alicante. Un espacio que hace tan sólo tres años se encontraba paralizado, desahuciado por una gestión nefasta del PP, con reclamos millonarios de la Unión Europea. De este esperpento hemos pasado a un proyecto de presente y futuro, con el Distrito Digital, con la llegada de grandes empresas del sector tecnológico y una previsión de más de 2500 empleos. Un éxito de gestión ejemplar.
Y otro elemento que no ha pasado desapercibido ha sido el convencimiento compartido de que está en el diálogo, en el consenso y en el trabajo conjunto, la base de este “renacimiento” de la Comunitat. Pocas veces hemos visto un espíritu de convivencia política progresista tan ilusionante, bajo la premisa de que a esta Comunitat le hace falta seguir contando con un proyecto de progreso a largo plazo, Como dice Ximo Puig, con las luces largas puestas. Una idea, resumida por el propio presidente cuando decía en su discurso que “el espíritu del Botànic no tiene limitación temporal, ni siquiera tiene una limitación electoral”.
De la derecha poco se puede decir. Estos días, amparado por su irrespetuoso líder, el PPCV ha vuelto a pedir elecciones anticipadas. Sobre esto lanzo una reflexión: uno pide elecciones anticipadas cuando cree que le va a ir bien electoralmente o cuando cree que el resultado electoral va a suponer un beneficio para la colectividad. Evidentemente, ninguna de estas dos premisas se da en esta petición de elecciones de la derecha. Por lo tanto, es fácil concluir que, si quieren elecciones ya, es porque pretenden cortar este flujo de buenos proyectos y buenas noticias que el Consell está ofreciendo, como la del Distrito Digital. Si las quieren para esto, tengan claro que va a ser que no.
Posdata: Me llevé una gran alegría cuando un amigo me dijo que, después de estos años de silencio, por fin pudo volver a ver un debate autonómico sobre la situación de la Comunitat en un canal público de televisión. Una gran alegría.
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