CATALUÑA.- CHIS-TORRA JURA EL CARGO

SOBRENOMBRE AL NUEVO PRESIDENTE CATALAN

            CHIS-TORRA

Este es el sobrenombre que ya se empieza a conocer a Torra en parte de Cataluña y resto de las comunidades de España. Este individuo creo que va a durar, en la presidencia, menos que un caramelo en la puerta de un colegio, incluido los catalanes.

El lenguaje irrespetuoso, grosero, canallesco, etc. que ha venido ejerciendo desde hace años denota el poco sentido común de la pandilla de golpistas, Puigdemont, Pujol, ect. que pretenden romper España. No lo lograran si Rajoy tiene cataplines para ello y no hay porque quitar el 155, lo que habría que hacer es llevarlo a todos sus términos, empezando por la prensa separatista y todo lo que pudiera llevar consigo acciones incívicas con la manada de borregos catalanes que siguen a estos degenerados golpistas.

Rajoy debe ya de dejar ir por las ramas y poner rigor y firmeza an las medidas que tome. Se esta ante un grupo de verdaderos sinvergüenzas y vividores, aunque solo sea por el 3%, que solo buscan el bien personal, importándoles un pimiento las necesidades, el paro, sanidad, etc. que tan deficiente se esta creando en toda Cataluña.

 

EL JURAMENTO DE UN POLITICO SIRVERGÜENZA

“Prometo cumplir lealmente las atribuciones del cargo de presidente de la Generalitat con fidelidad al pueblo de Catalunya representado por el Parlament”. Con la misma fórmula que usó el expresident Puigdemont en 2016, el presidente electo de la Generalitat, Quim Torra, ha tomado posesión del cargo este jueves 17 de mayo a las 11:30 horas. El acto ha sido intencionadamente discreto, sobrio, breve (apenas cinco minutos), y con algunas diferencias con respecto a cualquier otra que se recuerde, como evidencia el hecho de que no haya asistido ningún miembro del Gobierno central, ningún miembro del resto de partidos presentes en el arco parlamentario, y que haya tenido lugar en el Saló Verge de Montserrat del Palau de la Generalitat en lugar del habitual Saló Sant Jordi. En la ceremonia sólo destacaba la presencia del presidente del Parlament, Roger Torrent, el jefe de los Mossos, Ferran López y la familia del nuevo president.
La ceremonia ha tenido lugar tres días después de la votación de investidura de Torra, que tuvo lugar el lunes al mediodía, y un día después de que su nombramiento haya sido publicado en el DOGC y en el BOE con la firma del Rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. La demora en la celebración de la toma de posesión se debe a las intensas negociaciones que durante el día de ayer acometieron la representación del Ejecutivo central y la parte catalana en los detalles del acto.
Apenas dos horas antes de celebrarse, desde la Generalitat informaron de la hora y el lugar del mismo, destacando que este “se enmarca en la estricta legalidad catalana” y que en él tomarían la palabra el secretario del Govern, Víctor Cullell, para leer el decreto de nombramiento, y el presidente Torra, para pronunciar la fórmula del juramento. En este caso Torra ha sido quien ha leído la fórmula de su juramento del cargo en lugar de ser el presidente del Parlament quien pronunciara dicha fórmula en forma de pregunta.
De hecho, el acto no está regulado específicamente por ninguna ley y, a diferencia de lo que ocurrió en la toma de posesión de Puigdemont, Torra no ha recibido de su antecesor la medalla de presidente de la Generalitat, ni ha querido acudir con ella al acto. Tampoco ha habido pronunciamiento alguno por parte de los pocos dirigentes presentes.


En el trasfondo de las negociaciones figuraban la polémica generada por la voluntad del Gobierno central de que Torra se aviniera a prometer o jurar la Constitución y el ordenamiento jurídico vigente, en lugar de prometer o jurar fidelidad al pueblo de Catalunya y, exclusivamente, al mandato del Parlament de Catalunya. El nuevo president ya advirtió de que asumiría la misma fórmula que Puigdemont en 2015.
Precisamente, en la toma de posesión del expresident hubo ciertos detalles que no gustaron al Gobierno central. Al acto acudieron los entonces ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, y delegada del Gobierno en Catalunya, María de los Llanos de Luna, que recibieron una sonora pitada por parte del público concentrado a las puertas del Palau de la Generalitat, en la plaza Sant Jaume. Tampoco gustó al Gobierno que en aquella toma de posesión sólo estuviera presidida por una senyera, sin lugar para la bandera de España, y que Puigdemont asumiera el cargo sin prometer fidelidad al Rey ni a la Constitución y con la única promesa de fidelidad a “la voluntad del pueblo de Catalunya y a sus representantes en el Parlament”.
La fórmula empleada por Puigdemont se debió a que la entonces presidenta del Parlament, Carme Forcadell, cambió la fórmula utilizada y preguntó al expresidente si prometía ‘cumplir lealmente las obligaciones del cargo de presidente de la Generalitat con fidelidad a la voluntad del pueblo de Catalunya representado por el Parlament’, sin alusión alguna al Estatut, la Constitución y el Rey’. La respuesta fue un escueto “Sí, prometo”.
La misma fórmula se reprodujo en el acto de toma de posesión de los consellers que prometieron ‘cumplir fielmente, de acuerdo con la ley, las obligaciones al servicio de Catalunya y con lealtad al presidente de la Generalitat’, sin hacer referencia tampoco al Rey ni a la Constitución.

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