EL CIRCO.- EL 155 ENTRA EN BARCELONA

 

EL 155 YA ESTA EN BARCELONA

Al fondo se intuye la silueta de la catedral laica de Montcada, la antigua cementera Asland, hoy Lafarge. Está ahí desde el día en que murió el bucolismo en ese tramo del Besòs, el antes citado 1917. La empresa presume de que de sus fraguas o como diantre se llamen han salido los cementos que han dado forma, por ejemplo y por presumir, a la Sagrada Família, al Museu d’Art Nacional de Catalunya y a la Boqueria. La ruta del 155 es, en cierto modo, un paseo por el precio del progreso. Eso, desde el punto de la vista de la realidad. Desde el metafórico, si el 155 autobusero es un reflejo de lo que será el 155 constitucional, solo se puede decir una cosa: ¡glups!

Freud, anguilas, testículos

Ahora, lo prometido. Jan Morris, la autora elegida para hacer más llevadera esta descorazonadora excursión. En el año 2001 publicó su decimoséptimo libro de viajes, un sentimental retrato de la menos italiana de las ciudades italianas. Es Trieste, ejemplo mayúsculo de cuán caprichosa puede ser la historia, precedente a sopesar este octubre. El Imperio Austrohúngaro la eligió como su salida preferente al mar. Era, en la distancia, el puerto de Viena. Era, pues, una ciudad estratégicamente situada. Fue un imán para las grandes fortunas de Europa, también era un puerto franco para intelectuales de todas las ramas, escritores sobre todo, pero también tipos singulares como el joven Sigmund Freud, que según cuenta Morris dedicó sus meses de estancia en Trieste a inútilmente diseccionar anguilas en busca de sus ignotos testículos. Pobre, no se sabía entonces que eran hermafroditas.

La estrella de Trieste parecía que iba a ser eterna cuando, he aquí lo imprevisto, las fronteras europeas se resituaron al gusto de los vencedores de la Gran Guerra. Pasó a manos de Italia. Aquella ciudad, antes cosmopolita y comercialmente vibrante, cayó en una melancólica depresión, muy literaria, sí, pero nefasta a todas luces.
El 155 regresa Can Cuiàs. Fin de trayecto. Hora de echar un ojo a las últimas noticias en el teléfono. Pastas Gallo traslada su sede fiscal a Córdoba. Las empresas que han huido son como mínimo 700. Y eso que el 155, de momento, es solo una línea de bus.

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