Denuncia por negligencia: «Mi madre estaría viva de no haberse operado»

La mujer se sometió a una intervención para «mejorar su calidad de vida». Tras un mes en planta y un día después de darle de alta, ingresó muy grave
Entró en coma en la UCI y apenas duró viva unos días antes de fallecer en planta en el Hospital General de Alicante
10/04/2017 07:10Carmen nació en plena Guerra Civil, parió 12 veces y logró salir adelante tras la temprana muerte de su marido. Era una mujer de una generación curtida, que había llegado a los 82 años tomando «una pastilla al día», asegura David Martín, uno de sus hijos. Sin embargo, en 2015 se le diagnosticó una estenosis aórtica, un estrechamiento del orificio de la válvula aórtica del corazón que provoca una disminución del flujo sanguíneo que sale desde este órgano y que puede provocar palpitaciones, fatiga o dolor torácico, entre otros síntomas. «No estaba agonizando, ni mucho menos», matiza David, quien explica que los médicos propusieron implantar una prótesis aórtica a su madre «para mejorar su calidad de vida».
La mujer ingresó el pasado 8 de enero en el Hospital General de Alicante para operarse y casi dos meses después -el 24 de febrero- falleció en ese mismo centro. En ese periodo se dieron -a juicio de sus familiares-, una serie de «irregularidades» que provocaron la muerte de Carmen y que han llevado a su hijo a denunciar por supuesta negligencia al Servicio Valenciano de Salud, al Jefe de Servicio de la Sección de Cirugía Cardíaca y a dos médicos de la UCI del citado hospital.
La primera y fundamental razón es que «mi madre no fue pertinentemente informada de los riesgos que conllevaba la operación. Si llega a ser consciente del riego, no se hubiese sometido a ella…Y a día de hoy, aún estaría viva», asegura David. De hecho, recuerda que Carmen quería acudir ella sola en taxi al Hospital porque «creía que le iban a hacer un cortecito en el pecho y que en unos días iba a estar totalmente recuperada».
Se trataba de una cirugía programada y no urgente. «Desde el Hospital llamaron el día de la lotería de Navidad y a los tres cuartos de hora la volvieron a llamar para dejarlo para después de fiestas», recuerda David. En el preoperatorio, el anestesista les garantizó que el resultado de todas las pruebas «estaba bien», algo que, según David, contrasta con los argumentos aportados en los informes médicos que la familia recabó tras el fallecimiento y en los que se remarca que la paciente padecía «obesidad» o incluso «anemia normocrítica crónica», circunstancias que conllevan un elevado factor de riesgo para una intervención de este calibre.
Y es que la operación a la que se sometió Carmen no fue tan sencilla como ella pensaba -duró más de cinco horas- y según su hijo, ya no salió bien del todo. «Me empezó a preocupar su recuperación en planta, especialmente el estado de su herida. La enfermera que la atendió no se atrevía incluso a quitarle algunos puntos porque estaban hundidos y tenían mala pinta».
A pesar de ello, indica, sólo se le administraron curas con antiséptico (Betadine) para limpiar la «pequeña dehiscencia superficial de la herida quirúrgica, con escasa supuración», según rezan los informes de planta.
Un día en casa tras el alta médica
El día 10 de febrero, el médico firmó el alta de Carmen y la envió a casa. No obstante, la mujer no permaneció en su domicilio ni un día, ya que a la mañana siguiente su estado era tan malo que los hijos tuvieron que llamar a la médico del Punto de Atención Sanitaria (PAS), quien recomendó su ingreso urgente. Tenía fiebre alta -David asegura que la tuvo también durante su estancia en el hospital, aunque no recibió ningún tipo de antibiótico para combatir una posible infección-, respiraba con un pitido agudo en el pecho, tenía el cuello hinchado y estaba absolutamente desorientada («como si estuviera borracha»).
En la ambulancia que vino a recogerla entró en parada cardiorespiratoria y a su ingreso de nuevo en el hospital, estaba en coma.
Fue con este nuevo ingreso cuando David Martín empezó a solicitar toda la información que pudo sobre la intervención de su madre. Lo primero que le llamó la atención es que el consentimiento de la operación no estaba ni siquiera firmado por ella.
Además, en los informes de la UCI, con apenas días de diferencia, la herida de la esternotomía que se le realizó presenta «dos zonas de disidencia en el tercio inferior, que drena abundante material purulento». En ese mismo documento, se apunta la existencia de anticuerpos antieparina (un medicamento para evitar los trombos que se le administró a Carmen desde que fue operada).
Asimismo, descubren la presencia de hasta cuatro bacterias en el organismo de la ya fallecida, entre ellos Staphylococcus hominis, Candida Tropicalis (posible causa, según su hijo de los gases y fuertes diarreas que padeció durante su estancia en el Hospital) o Staphylococcus Epidermidis, que es «contagioso al tacto», remarca David.
Ocho días después de ingresar en la UCI, Carmen fue dada de alta y trasladada a planta. Sin embargo, su cuerpo no pudo más y falleció cuatro días más tarde, el 24 de febrero. «A día de hoy, aún desconocemos el motivo exacto del fallecimiento de mi madre. Nadie nos informó ni nos facilitó ningún informe. Toda la documentación que tengo es porque la pedí yo y porque mi madre volvió a ser ingresada en la UCI antes de morir, porque si se llega a morir en casa, no hubiésemos sabido nada de esto».
Ante estos hechos, que considera posible fundamento de una negligencia médica, David Martín presentó sendas denuncias ante la Policía Nacional y ante el Juzgado de Instrucción nº2 de Alicante, esta última en proceso de tramitación. La denuncia va dirigida contra el jefe de Servicio de la Sección de Crujía Cardíaca del Hospital General de Alicante, así como a los doctores dela UCI que les atendieron y contra el Servicio Valenciano de la Salud.
El pasado miércoles, David Martín acudió al juzgado a ratificar su denuncia y el juez solicitó al Hospital General toda la información relacionada con la dolencia de Carmen, su operación y su recuperación, así como de su recaída y paso por la UCI. El proceso aún está en una fase muy incipiente pero con esta documentación, el magistrado podrá valorar si existen motivos para investigar una posible negligencia