09/01/2017 08:51
Conocí a Federico Trillo a finales de los 80, desembarcó en Alicante como cunero ex Jurídico de la Armada metido a político con vistas y escaño previamente amarrado por esta circunscripción. Unos (J.A. Montesinos) lo tachaban de traidor a Fraga, de quien había sido hombre de confianza, para después conjurarse con el «clan de Valladolid», Aznar a la cabeza, obligando a la abdicación y destronamiento de un Don Manuel, ya viejo y cansado gobernador de la derechona postfranquista que entregó armas y bagajes a la Transición. Otros, como E. Zaplana, L.F. Cartagena y P. Hernández Mateo, entonces alcalde de Torrevieja, lo encumbraban como puntal del nuevo PP, y muy capaz de hacer grandes cosas para ofrendar nuevas glorias a Alicante. Al primero lo traicionó con Camps, y a los otros: si te visto no me acuerdo, cuando entraron en prisión.
Lo del «amore traditore» a Fraga era fácil de tender porque desconozco a político alguno que no nazca para poner la cornamenta o para que se la pongan en la siempre infiel y patibularia cama del poder. Sin embargo y durante un tiempo albergué esperanzas de que el gangoso-nasal, pero inteligentemente maquiavélico Trillo, se tomara «l’interé» como pronuncian en su tierra, donde no lo querían, con esta nuestra provincia, por entonces ya escaldada de arribistas, pero siempre mendigando a Valencia o a Madrid por si acaso caían las monedas de Judas o de la Misericordia galdosiana. Creo que fue una de mis últimas ingenuidades.
«Fede» sólo venía muy de vez en cuando, mayormente en verano y al Sur, para obsequiarnos con unos horribles michirones, que no se hubiera comido el caballo de Calígula, poner a caldo a unos periodistas frente a otros según le fuera en sus columnas, e intentar epatarnos con el sacrificado peso de la púrpura como tercer dignatario de España. Un buen día desapareció caminito a Londres sin dejar mejor rastro aquí que 62 cadáveres militares desarreglados a lo Frankenstein, y un euro en la SER. Ahora Trillo vuelve a ser noticia como reo político, que no jurídico. Bien estará que reflexionemos los alicantinos en para qué nos han servido y nos sirven estos paracaidistas de todos los partidos, empezando por el último, García-Margallo, jugando al dominó en Jávea con Cholbi y acabando en Txema Guijarro de Podemos. «La vida es un cuento narrado por un idiota» (Shakespeare) ¿Lo somos, o mandan huevos?


Debe estar conectado para enviar un comentario.