Según recoge el diario ‘La Voz del Sur’, Mari Ángeles García y Patricia Cecilia Román, las empleadas afectadas por el despido, ingirieron dos ‘saladitos’ que estaban a punto de caducar y cuyo destino era la basura. Según denuncian ambas trabajadoras, se comieron el producto justo antes de concluir su jornada laboral del 28 de mayo (coincidiendo con la final de la Champions League entre el Real Madrid y el Atlético) y tras no poder beberse «ni una botella de agua» comprada en el supermercado adyacente por la negativa de su jefa.
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