SANTA ANA.- LA GRAN DISCRIMINADA DE BENIDORM

A lo largo de mi actividad profesional me he referido, varias veces, a Santa Ana, que junto con San Jaime, lleva el nombre de la iglesia. A San Jaime se le presta un poco de atención por los fieles, sin embargo Santa Ana es la «gran desconocida», la gran discriminada, por los fieles locales ¿Por que?. Nadie me ha dado nunca ujna explicación. En la Iglesia, en parte lleva su nombre, no existe datos sobre la misma, de San Jaime tampoco. La ultima vez que estuve me dijeron que, tal vez, en Polop tendría la información que busco. Polop era la «capital» de la comarca. Benidorm era, podríamos decir, que uno de sus «barrios». Cuando Benidorm consiguió separarse de Polop todo el archivo de la iglesia se lo llevaron y, por ello, aquí no existe documentación fehaciente, digamos, de su currículo.
   Ahora me entero que se esta formando una especie de Comisión pro SAN ANA y me alegro de que así sea para que deje de ser la GRAN OLVIDADA.  Santa Ana, según he podido leer, era la madre de Maria, madre de Jesus,  y esta considerada como la Patrona de las Embarazadas.

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Ana en los evangelios apócrifos y en el Islam

El nombre es conocido en hebreo y árabe como Hannah. Todo lo que se conoce sobre su vida, incluso su nombre, está basado en los Evangelios apócrifos, no admitidos por la Iglesia dentro de sus libros canónicos. Según estos, santa Ana era natural de Belén. Sus padres eran Mathan y Emerenciana. Descendía del rey David y de Leví (casta sacerdotal)

Según el Protoevangelio de Santiago, Joaquín y Ana eran una pareja acomodada, pero estéril. Joaquín fue rechazado al llevar su ofrenda al templo por no tener descendencia. Apenado, Joaquín no volvió a su casa, sino que se dirigió a una montaña, donde rogó a Dios que le diera un hijo ayunando durante 40 días y 40 noches; Ana, mientras tanto, lloraba su dolor. Entonces un ángel se les apareció simultáneamente, anunciando que sus ruegos habían sido escuchados y que concebirían un hijo.

Ana prometió dedicar al niño al servicio de Dios y cumplidos los nueve meses dio a luz a una niña a la que llamó Miriam (María). Al cumplir los tres años, Joaquín y Ana llevaron a María al templo para consagrarla a Dios como habían prometido. María vivió en el templo hasta que cumplió los 12 años, edad en la que fue entregada a José como esposa.

En el Islam, se reconoce su vida de devoción, fe y esperanza en Alá y es descrita en el Corán, de manera similar a los evangelios apócrifos ya mencionados. Hannah era esposa de Imran (San Joaquín) e hija de Faqud, quien no tuvo hijos hasta su vejez. Ambos, Hannah e Imran, llevaban una vida modesta en la ciudad de Nazaret y al igual que Faqud, contaban ya una edad avanzada al momento de ser padres de María. Un día, Hannah quedó fascinada al ver un pájaro alimentando sus crías bajo un árbol, hecho que suscitó en ella el deseo de ser madre. Oró a Alá por un hijo y prometió consagrarlo a su servicio en el Templo. Finalmente, ella concibió y en efecto dio a luz, pero Imran murió antes del nacimiento de la criatura, quien resultó ser, contrario a sus expectativas, una niña. Las palabras de Hannah al nacer la pequeña fueron:

«¡Señor! Lo que he dado a luz es una hembra -bien sabía Alá lo que había dado a luz- y un varón no es igual que una hembra. Le he puesto por nombre Maryam y la pongo bajo Tu protección contra el maldito Demonio, y también a su descendencia». (Sura III La Familia de Imran, 36).

Iconografía

Representación copta de santa Ana, siglo VIII.

En la iconografía occidental, Ana puede reconocerse por la larga túnica, generalmente roja y un manto que le cubre la cabeza, a menudo sosteniendo un libro. También pueden encontrarse a Ana acompañada por una pequeña María quien sostiene, a veces, al Niño Jesús en brazos.[1] Tales representaciones trinitarias reflejan de manera especular a representaciones similares de la Trinidad y a veces se producían en parejas.[2]

El tema iconográfico de El encuentro en la Puerta de Oro aúna ambos puntos de vista, y fue un componente regular de ciclos artísticos de la Vida de la Virgen. La pareja se encuentra en la «Puerta de Oro» de Jerusalén y se abrazan. Son conscientes del embarazo de Ana, del que ya les había informado un arcángel por separado. El nacimiento de la Virgen, la Presentación de María y el Matrimonio de la Virgen eran componentes usuales de ciclos de la Vida de la Virgen en la que se muestra normalmente a Ana.

No se suele mostrar a Ana en el Nacimiento de Cristo, pero frecuentemente se la representa con el Niño Jesús en varios temas. Se cree que se la representa a veces en escenas de la Presentación de Jesús en el Templo y la Circuncisión de Cristo pero en el primer caso esto probablemente sea una identificación errónea por confusión con Ana la Profetisa. Ana no es representada con Cristo adulto, así que se considera que murió durante la juventud de Jesús. Ana también es mostrada como la matriarca de la Sagrada Familia, la familia amplia de Jesús, un tema popular en la Alemania de la Baja Edad Media. En esta época, eran frecuentes las imágenes de santa Ana en una imagen triple, es decir, santa Ana, en sus brazos la Virgen María, y en los brazos de ésta el Niño Jesús.

Esta iconografía familiar de la Santa con su hija y nieto en una misma imagen fue muy usual durante la Edad Media y la Edad Moderna, siendo repetidas las veces que aparece en esculturas o pinturas; esta tipología se conoce también como Triple santa Ana, o Sagrada Parentela. Leonardo da Vinci o Rafael Sanzio cultivaron este tipo de representaciones, entre otros muchos artistas.

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