ALTEA.- OPINIÓN.-Y de nuevo volvemos a hablar de los refugiados.

ALTEA-JOSE MIGUEL BELLA

En este artículo, el drama de los refugiados se deberá tomar de forma colateral.

Es realmente cierto y doloroso que los atentados que este fin de semana han llenado –de nuevo- de sangre las calles francesas, son lo peor que se puede pensar de quien los ha cometido e incluso de los que los han ideado.

En este mundo de personas que deberíamos pensar, nunca deberá haber sitio para este tipo de lectura de lo que ha de ser la convivencia. El asesinato indiscriminado, el quitar la vida a personas ajenas a quienes se la están quitando no produce mas resultado que el asco y dolor por quienes lo están haciendo.

Pero dicho lo cual, de lo que se esta escribiendo ríos de tinta, y con mucho mas criterio que el que yo podría aportar, pretendo poner el foco en la hipocresía europea.

Y se que en estos días es tiempo del consuelo, de asumir el dolor causado y de declaraciones altisonantes y fotos para demostrarle a la Historia de que tal o cual preboste estuvo condenando los hechos.

Mi tesis es la siguiente.

“ Es que no son los mismos que ahora han matado en Francia, los que lo están haciendo a todos y cada uno de los que pasan –con grave riesgo- de sus vidas, ese Mediterráneo y que pretenden Europa como única salvación de “sus” vidas”.

La respuesta creo que será poco discutible y que asumiremos que sea “SI”.

Bien pues si los autores y los hechos son idénticos, porque ahora nos rasgamos las vestiduras y ayer intentamos llegar a “acuerdos” para que Turquía y otros países nos “guarden” a los refugiados por dinero.

Que estamos reclamando coherencia de unos locos que vienen a matarnos a nuestro terreno patrio, en Francia en este caso, cuando a quienes huyen precisamente de esos mismos hechos los dejamos al otro lado de vallas de espinos y pasando hambre y frío, porque no podemos soportar lo que los tratados internacionales dicen que nos hemos comprometido a hacer, su acogimiento.

Esta noche he escuchado unas reflexiones en un programa del que soy fiel, de Salvados Tv de Jordi Evole.

Allí se explicaba que realmente quienes están teniendo posibilidades económicas de pagar a las mafias que les hacen subir a ruinosos barcos, etc. Esos son los de la burguesía Siria y de otros países, ya que allí, dentro de las bombas y muriendo cada día están millones de personas que –ni siquiera- pueden pagarse el dinero para subirse en una barcaza que seguramente les llevará al fondo del Mediterráneo.

Explicaban que son trabajadores de clase media, carreras universitarias que tenían sus trabajos en la siria “antes del conflicto” y que fueron estas mismas clases –además- las que salieron a las calles pidiendo mas libertad, como en Egipto, Túnez, etc.

Fueron estas mismas clases medias las que sufrieron que “su” gobierno dictatorial les rociara con gases biológicamente mortales y después, por ende entre otras cosas de los experimentos del resto del mundo llamado “civilizado”, son los mismos que han visto morir a sus vecinos o familiares porque a unos locos los habían armado EE.UU, Rusia, Arabia Saudí u otros países.

Y es a estas personas a quienes pretendemos que “retengan” demócratas de toda la vida como el gobierno Turco, al que no dejamos entrar en la UE precisamente por esa falta de democracia en su gestión.

Hasta cuando vamos a estar soportando esta estupidez congénita de nuestros gobernantes que dicen que lo hacen en nuestro nombre.

Hasta cuando vamos a tolerar que se siga practicando esta hipocresía letal para miles, quizás millones de personas que lo único que han hecho –como colectivo- es estar en el lugar equivocado en el momento menos aparente.

Es que 500 millones de personas no pueden acoger a los 4 o 5 millones de personas que consiguen sobrevivir a todo lo relatado anteriormente.

Entonces, para que tanta firma de Tratados Internacionales.

Que legitimidad tenemos para poder llevar a genocidas conocidos a los Tribunales Internacionales de Derechos Humanos, cuando nosotros este año, cuando celebremos nuestras entrañables fiestas navideñas, nos tendremos que poner unas orejeras de burro acolchadas con sordina, para no escuchar los lamentos e incluso las muertes por nuestra insolidaridad entre estos miles, quizás millones de personas que se tendrán que calentar al lado de una valla de alambre de espinos.

Este tema que, ya por viejuno se nos va haciendo cada vez más difuso, depende de la voluntad de cada uno de nosotros.

Yo ya contaba con que los mediocres políticos que nadie eligió para gobernarnos en la UE, no iban a resolver ni tarde ni bien, este conflicto.

Pero cada uno de nosotros, personalmente y como decía el Papa Francisco, a quien –cosas de la vida-, he de tomar en este asunto como referente, cada uno de nosotros puede ayudar a que venga cuna familia de las que están en estas penosas condiciones.

Y como hacerlo?

Pues no tengo ni puta idea, pero la plaza de mi pueblo y la del tuyo están vacías y con capacidad de llenarse de gente, como tu y como yo, capaces de poder hablar de soluciones.

De soluciones nuestras, de soluciones sin contar con las inútiles administraciones, lentas e irresponsables.

Solo es una familia por cada una de las familias que todavía sobrevivimos a la Crisis, que por los datos que me constan de personas que solicitan ayudas de los Servicios Sociales, somos muchas.

Ahí dejo la propuesta, que quizás pase desapercibida en este mar de noticias efímeras.

Pero te digo que esa familia que podía tener al menos el calor de uno de nosotros, esa familia este invierno pasará frío, por ti y por mí.

Salud y república.

Autor. José Miguel Bella Pérez.

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