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allá de la posibilidad de dar techo y comida por parte de la Administración del Estado “en su conjunto”.Estos días la Vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaria ya ha
recordado que esto de la “acogida al refugiado” es una competencia
Estatal aunque agradece el INTERES demostrado por CC.AA y
ayuntamientos, así como la Sociedad Civil.
Si tomamos el pulso al problema de los Refugiados en este país y,
entendiendo que solamente hablamos de “refugiados”, dejando aparte la
inhumana trayectoria que habitualmente hacemos pasar a los “emigrantes
por cuestiones económicas”.
Si tomamos ese pulso, vemos que primero se les hace estar incluso
años, detrás de las vallas de Ceuta y Melilla.
Tenemos reportajes de sobra, de cual es su “modo de vida” allá en el
Monte Gurugú y otras ubicaciones, donde se pegan años viendo esa
maldita valla que les puede costar la muerte, pero que su ADN les hace
irremisiblemente tener que intentarlo. Insisto, estoy hablando de Refugiados.
De personas que han salido de su tierra, han dejado su modo de vida,
sus carreras universitarias, sus amigos y su “estado del bienestar”
porque les están masacrando allá donde viven.
Estas personas que pasar en ocasiones andando, el desierto donde los
amenazan, matan, violan y desvalijan. En muchas ocasiones sus mismos
compatriotas que entienden que pueden aprovecharse de estas
situaciones y se organizan en Mafias.
Una vez avistan la frontera de Marruecos, se han de someter a las
arbitrariedades de otra mafia, la del propio Gobierno magrebí, la de
su ejército o de su Policía.
Y al final y con mucha suerte tanto vital como sanitaria, conseguimos
verlos debajo de un plástico de Fertiberia intentando sobrevivir al
frío y al Sol que allí se soporta.
Cuando todo esto ha pasado, y querría poner especialmente el foco en
mujeres embarazadas, en niños de corta edad. Pues cuando no se sabe con la fuerza sacada de dentro de su corazón, consiguen “saltar la Valla”, y rápidamente van a buscar en puesto de Policía más cercano para dejar constancia de que “ya están aquí”.
Eso, en teoría, les haría legalmente adoptar la condición de “Refugiados” y acceder a unos derechos que claramente se recogen en los Tratados Internacionales firmados por España.
Pero he aquí que la burocracia y la política crea los extraños vericuetos, de forma que;
1.- En primer lugar pierden totalmente la presunción de inocencia que
todo el mundo en este país debería tener.
Es en base a ello que, les confinan en los famosos CIEs, “cárceles sin
juicio ni condena”, por un tiempo indefinido en el que, cuando les
toque, podrán presentar su expediente de que son “refugiados” y no
“inmigrantes económicos”.
En muchas ocasiones y como estos centros están sobresaturados y
escasamente dotados de personal, puede ocurrir que, en una de las
oleadas de devoluciones de personas al otro lado de la frontera e
incluso por causa de “devoluciones en caliente” y sin siquiera
permitirles demostrar que son REGUDIADOS, estas personas, estos
supervivientes de la estupidez humana, son devueltos como poco al
“monte Gurugú” o quizás mas lejos.
Tenemos constancia de que Marruecos los ha “devuelto” a Siria o
incluso abandonado en el desierto.
Sigamos.
Si tienen la suerte de poder exponer su problemática a las autoridades
españolas y después de pasar precariedades y violencia demostrada por
las ONGs que allí trabajan, dentro de los CIEs. (A la atención del
señor ministro monseñor de Interior del Gobierno de España).
Pues si ocurre eso, seguiré contándolo en un próximo articulo, para
que no os aburráis demasiado.
Saludos.


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