Transparencia Internacional concede, por segunda vez, un 0 al área de contratación de servicios municipales.
Benidorm vuelve a ocupar los puestos de cola en el ranking de transparencia. En 2014, ocupa el lugar 95 de los 110 grandes ciudades de España. Hace dos años, se situaba en el puesto 96, cayendo desde el 71 en 2010. El gobierno bipartito del PSOE y liberales no ha mejorado la nota en estos últimos años. Tan solo Elche y Sagunto, gobernados por el P.P. están por detrás de Benidorm en la Comunidad Valenciana.
Toda la parafernalia y verborrea de Agustín Navarro y Gema Amor respecto a la transparencia municipal, quedan en entredicho, quedan en agua de borrajas, quedan en una triste falacia. Situarnos en el puesto 95 de 110 es una vergüenza para los ciudadanos de Benidorm. La oscuridad se ha instaurado en nuestro Ayuntamiento.
Pero no en todos los departamentos existe la misma penumbra. La información económica y financiera obtiene una puntuación de 81,8 sobre 100 y la relación con los ciudadanos alcanza un 87,5. Sin embargo, la contratación de servicios municipales obtiene la peor nota, obtiene un 0.
Y Miguel Llorca, concejal de contratación sigue en el territorio de la tiniebla. En 2014, ha obtenido un cero, pero en 2012 ya consiguió la misma nota, la peor de las calificaciones. Hace dos años también consiguió otro cero. Miguel Llorca se ha instalado en lo más profundo de las cuevas de Luis Candelas, en lo más recóndito de la cueva de Ali Babá de la contratación.
Con una concejala socialista en Contratación, Mariola Fluviá, el Ayuntamiento llegó a la máxima puntuación, 100 sobre 100. Con Miguel Llorca caímos a cero y nos mantenemos en la peor nota posible. Sólo otras cuatro ciudades de España tienen un cero en la contratación de servicios ( El Ejido, Jaén, Algeciras y Pontevedra ), ninguno gobernado por socialistas.
Después de dos años de denunciar la falta de transparencia de Miguel Llorca, Transparencia Internacional me da la razón. Hemos asistido a episodios como los contratos de material informático, como el fraccionamiento en el mantenimiento del césped, la concesión llena de irregularidades de la piscina del Palau a un cliente de los liberales, el macrocontrato de las playas con una cadena de incidencias a un empresario próximo a Gema Amor, la falta de un contrato de la telefonía o el varapalo del Tribunal de Contratación por el concurso de la grúa y la ORA.
Decenas de contratos sin publicidad, contratos menores que rayan el límite del concurso publico, invitaciones para presupuestar a las mismas empresas, preferencia de mercantiles de fuera de Benidorm en muchos contratos y un largo etcétera de expedientes oscuros, sin libre concurrencia y siempre con sospechas. Miguel Llorca y Gema Amor están instalados en el más negro de los oscurantismos, en el clientelismo sistemático y en el trapicheo en la contratación de millones de euros.
Un alcalde socialista que se precie, no puede mantener ni un minuto más a un concejal de Contratación como Miguel Llorca. Los socialistas que, en noviembre pasado, sacaron pecho por “una democracia limpia”, frente a la corrupción tienen que actuar sin demora y con determinación. La Declaración de Valencia abogaba por incluir nuevas figuras delictivas en la Ley de Contratos, en la prohibición del fraccionamiento de los contratos y en la limitación de los contratos sin publicidad.
Los liberales y Miguel Llorca no pueden detentar una concejalía de contratación que desde 2012 obtiene la peor nota de transparencia en España. Agustín Navarro tiene la obligación de retirarle las competencias de contratación a Miguel Llorca.
Agustín Navarro, un alcalde socialista, que pretende ser barón de Ximo Puig, que aspira a pasearse por el gobierno de la Generalitat Valenciana, que se le llena la boca de falsa transparencia, tiene que demostrar que no es cómplice del oscurantismo de la contratación municipal. Hoy mismo tiene que cesar a Miguel Llorca y hoy mismo el resto de concejales socialistas tienen que dejar de tragar sapos y comulgar con ruedas de molino.
Hoy tienen la oportunidad de demostrar que son otra cosa. Y si no lo hacen, toda su dialéctica y todas sus declaraciones serán, una vez más, papel mojado. Y seguirán levantando el brazo y agachando la cabeza.
Benidorm, a 30 de enero de 2015
JUAN ANGEL FERRER AZCONA
CONCEJAL NO ADSCRITO


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