Cuando en las notas de prensa y otras informaciones personales que hace llegar Conrado Hernández a los medios de comunicación, insiste siempre en que el pliego de condiciones del Festival (me da vergüenza escribir “Low”), donde se contempla una duración del mismo de siete años, lo justifica “porque así la Ciudad se asegura la continuidad de uno de los certámenes (palabra mal empleada, porque no se trata de un concurso) musicales con mayor cuota de público de todo el país”, literalmente nos está tomando por imbéciles a todos los ciudadanos. Nos quiere “vender” que enajenar la autonomía de Benidorm -para que pueda decidir en cada momento lo que más le conviene en relación con este evento musical- es lo mejor de lo mejor. Pues no, señor Hernández: la mayoría de la ciudadanía piensa que es lo peor de lo peor que se puede hacer.
El que ustedes tengan la mayoría en el Consistorio no significa que siempre tengan la razón. En Suiza, por ejemplo, se celebran al año varios referendos para que sean los ciudadanos quienes ayuden al gobierno a decidir lo que más conviene sobre temas controvertidos.
No es de recibo, y se lo hemos hecho saber por activa y por pasiva, contratar a una empresa por todo ese tiempo; es inmoral, y otros calificativos que se dicen por ahí, abonar dinero a “fondo perdido” a un evento que es manifiestamente rentable; y sería de todo punto imperdonable que los señores de Baltimore S.L., se apoderaran, en connivencia con usted, de la marca BENIDORM LOW FESTIVAL. Porque la marca debe ser propiedad del Ayuntamiento para que nadie monopolice este negocio. Y estos organizadores de espectáculos musicales, amigos suyos –de los que se pueden encontrar muchos y mejores en el mercado-, lo que pretenden es quedarse con “el chollo” del Festival para toda la vida. A usted debería darle vergüenza apoyar su iniciativa sin pudor alguno. Está demostrando claramente que le importa un pito Benidorm: utiliza el dinero público como si fuese suyo. Qué digo: no le considero tan descerebrado como para que si verdaderamente estas cantidades fuesen de su propiedad, las invirtiese tan mal. Y es que en este tema da la sensación de que el dinero, más que invertirlo, se regala. Aunque es posible que no sea esa su intención.
Rectifique de una vez, D. Conrado: no continúe burlándose de sus convecinos, ni ponga más en evidencia a compañeros del gobierno municipal que nada tienen que ver con este disparate.
Cecilio González
Empresario
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