Ya se intuía que las revueltas en Kiev de hace unos meses no traerían nada bueno. El «Zar Putin» no iba a permitir que una joya tan valiosa de su antiguo imperio escapase a su control; otra cosa son los paises Bálticos o Polonia, por ejemplo (¡y ya veremos!). La anexión de la península de Crimea estaba cantada, pero todavía queda mucho territorio rusófilo suceptible de sumarse a la Gran Rusia.
El nuevo gobierno de Ucrania, ¿legítimo?, quiere retomar el control de las zonas del este que se le han sublevado con el fin de pasarse a los Rusos. Conscientes de su debilidad, dicen, a quien quiera oir, que la III Guerra Mundial está a la vuelta de la esquina, con el objeto de que los paises de la Unión Europea y EEUU se impliquen a fondo en su conflicto.
Las actitudes de «Zar Putin» me recuerdan mucho a las previas de Hitler en la II Guerra Mundial. Lo que pasa es que son otros tiempos. En la UE ya no tenemos potencias imperialistas y menos grandes ejércitos. Sólo tenemos a EEUU con esa capacidad, entre nuestros aliados. Gran bretaña ya no es lo que era y Francia dejó de serlo antes de la II Guerra. Alemania está en otras cosas, gracias a Dios. Hoy las batallas se dirimen más en el campo económico. Por otra parte, los arsenales atómicos, no permiten concebir una guerra convencional, al menos, eso espero. Si me apuran, la próxima Guerra Mundial, si tuviera lugar, será de carácter cibernético y les aseguro que de esa no se salva nadie que no viva alejado del mundanal ruido, y ya veríamos.
Ni a Rusia ni a Occidente le interesa una guerra a gran escala. Lamentablemente asistiremos al colapso de un país como Ucrania, y serán muchas, muchísimas, las víctimas si la cordura no impera en algunos, sobre todo en el «Zar Putin».
DESDE MI OTERO
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Francisco Javier Reverte Lledó
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