Como la mayoría de los españoles, llevo varios días, desde que el hijo de Adolfo Suárez anunció el inminente dessenlace en la salud de su padre, un tanto conmocionado por dicha noticia. Se esperaba, pero no se deseaba. Todos los medios de comunicación se han volcado en ensalzar su figura y son muchas las personas importantes y del pueblo llano que han dado su opinión. Llevo 4 días entrando en Facebook dando a el » me gusta » de muchas de las condolencias de mis amigos Facebookeros.
No lo conocí personalmente, ni tan siquiera estuve en algún mitin suyo. Si viví con mucha intensidad la época de la transición hasta su dimisión como Presidente del Gobierno.
Viajé a Madrid con mi maleta a un Colegio Mayor para cursar la carrera de Farmacia a primeros de Octubre de 1974. Llegué libre de mi antigua formación y militancia en las filas falangistas. Ya en COU, mi inquietud política me llevó a lecturas de todo tipo de revistas, periódicos y libros sobre cualquier tipo de ideología política. La edad y salud de Franco anunciaba no solo su falta, sino la necesidad de cambios en la convivencia de los españoles. Se mascaba en las universidades, en los medios informativos, en la música, en todo, aires de cambio.
Fueron tiempos muy duros: crisis económica, atentados terroristas cada dos por tres, los militares conspirando, inexperiencia política…, para colmo se demolía el antiguo régimen y nacía una nueva democracia, que por cierto, fué modélica en su advenimiento de paz y concordia.
Al frente de todo ello había un líder, Adolfo Suárez, que creia en lo que hacía y que resolvía. Quizás no tuviera el » pico » de Felipe González, ni la formación intelectual de otros líderes de la oposición y de su propio partido, pero tuvo la valentía y la honradez que tanto se requiere en politica.
Sufrió una moción de censura muy dolorosa para él y fué vapuleado por todas partes, incluso traicionado por los de su propio partido, UCD, lo que le llevó a dimitir, no por estar imputado como sucede ahora, sino como ejercicio de honradez con los españoles y con el mismo.
El fué el que me llevó a militar en la UCD en 1978. Era un pipiolo militante del barrio de Chamberí, afín al sector de los liberales. Compaginé mi último año de estudios con una actividad politica intensa. La dimisión de Suárez, el golpe del 23-F y la desintegración de UCD me hizo sentir huérfano, con una sensacion de pesar parecida a la que siento estos dias.
Parece que fué ayer, pero han pasado más de 30 años desde todo aquello. No todo lo que hizo fué perfecto, pero siempre actuó con honradez y procuró rodearse de los mejores, aün a riesgo de que luego le traicionaran algunos.
Espero y deseo que allá donde esté, también el sol salga para él y todos sus seres queridos, y que algún rayito de luz nos ilumine a los que seguimos aquí. Descanse en paz.
Francisco Javier Reverte Lledó